viernes, 13 de mayo de 2016

Común y Propiedad

Mauro - Común.

Propiedad como derecho de uso. Privada como derecho individual y de abuso. Personal como derecho individual pero sin abuso. Común como derecho colectivo ¿y el abuso?
Entiendo la propiedad el nombre y privada el apellido.

¿Qué es común? ¿Qué es privado? ¿Qué puede serlo y qué no puede serlo?

Un monte comunal es común por hecho y derecho, una casa ocupada por hecho pero no derecho, una tierra comunal alquilada por un señor ni por hecho ni por derecho.

¿Qué no puede ser común? ¿Qué no podría tener un uso colectivo? ¿Qué límites tiene el uso sin el abuso? ¿Puede una joya ser comunal? Un diamante encontrado, pulido, tallado, procesado como un diamante, ¿no podría ser común? Es posible que no pudiera ser usado por todas las personas que lo quieran, pero podría intercambiarse por algo que el colectivo pueda necesitar, ¿qué sería una industria del oro socializada? Joyas comunes. ¿Qué es la banca suiza?

¿Qué es siempre común? La lengua es reductible, es extinguible, ¿pero se puede hacer uso y abuso de ella? ¿Podemos venderla, comprarla; podemos dejarla como herencia, como herencia legal y ante notario? ¿Sería un abuso “almóndigas”, lo sería güiski; es un abuso muffin, lo sería canoa? ¿La lengua se puede propietizar?
¿Qué es la religión, la ideología, el pensamiento colectivo? ¿Son construcciones que pueden comprarse y venderse, alquilarse, heredarse, intercambiarse? Pueden usarse como justificación, como excusa, como arma, ¿pero pueden intercambiarse, pueden romperse?

¿Qué puede no ser privado? ¿Puede privatizarse el Sol? Supongamos naves espaciales, física cuántica, cruceros interestelares y parcelaciones minuciosas de la estrella polar. La esclavitud como propiedad de la vida. ¿Puede privatizarse el flamenco?

Volvamos al principio.
1º De la propiedad pública a la propiedad privada. No estamos de acuerdo con la propiedad privada de la sanidad, del agua, de la educación. Queremos que esos servicios, derechos, tengan otro tipo de ¿titularidad, gestión, función? ¿Público, estatal, común?
2º Lo común como una serie de prácticas. La lengua. No es la abolición de la propiedad privada.
3º Mi impresión es que debemos seguir luchando por lo físico, por la arena y el agua y las piedras. Seguir siendo materialistas, porque quedarnos en las prácticas es aceptar los límites que nos han impuesto, es seguir el camino que han decidido que sigamos, es aceptar que hemos perdido. 

lunes, 9 de mayo de 2016

MIRADAS ANIMALES. Taller de escritura política. #12M y #19M en CSA Tres Peces Tres

Este mes de Abril de 2016, en nuestro taller gratuito de escritura política seguimos tratando sobre "MIRADAS ANIMALES".



Trabajaremos sobre textos de Esther Vivas, Kröpotkin, Jason Hribal, Jacques Derrida, Jorge Riechman, Renzo Llorente, Antonio Crespo Massieu y Mireya Ivanovich que tienes en el siguiente link:
https://drive.google.com/folderview?id=0B2sz-jLPw79qdEFEMW9zbEtLRmc&usp=sharing


Te esperamos el jueves 10 de marzo a las 19:00 y el jueves 17 de marzo a las 19:00 en CSA Tres Peces Tres.

No faltes!

Reglas para que todo vaya bien


La idea de un taller de escritura política no es tanto aprender cuestiones de estilo, sino profundizar en ideas políticas, por medio de la escritura.
Cada mes se tratará un tema que será desarrollado en 2 sesiones, principalmente en 2 jueves en horario de 19 a 21 horas, en C/Tres Peces, 3, que serán anunciados con suficiente antelación.
En la primera sesión trataremos lecturas cortas sobre el tema. Los textos serán de acceso libre para que cualquier que esté interesado pueda acceder, indicando el lugar donde obtenerlo.
En la sesión cada uno de los asistentes dirá unas palabras sobre la lectura y después se iniciará un debate.
En la segunda sesión cada uno de los participantes aportará un escrito sobre el tema en cuestión. Cada uno de los asistentes repartirá al resto copias de lo escrito para así poder seguir con mayor atención la lectura. A continuación leerá en voz alta su texto y después se debatirá. Todos los textos, a elección de los autores, podrán ser publicados en el blog del Faro, o bien dejarlos por si en algún momento se vuelve a hacer algún libro.

sábado, 7 de mayo de 2016

Común. Salir de la pospolítica.

Jose Luis Manchón - Común


Voy a hablar de secuestros políticos. Del secuestro de las palabras, del secuestro de los deseos, del secuestro de la conciencia, del secuestro del producto de nuestro trabajo, del secuestro de la actividad política, del secuestro de lo comùn, del secuestro de la democracia. Y de cómo los vacíos en el cuerpo social que han ido dejando estas desposesiones, han provocado la mayor crisis a la que se pueden enfrentar los pueblos. La crisis de Sentido.

También voy a hablar de las luchas que están en marcha y de lo que nos jugamos en ellas.

Resignificar las luchas

La pospolitica es el campo yermo y estéril que nos ha dejado de herencia el viaje al centro de la socialdemocracia.Una situación donde la gente ha perdido las referencias para detectar de forma precisa cuales son las relaciones de poder actuales, y cómo esas relaciones estructuran y separan la sociedad entre clases dominantes y clases dominadas.  El abandono de la socialdemocracia de sus originarias posiciones anticapitalistas ha provocado la eliminación de un debate agonista muy necesario, pero imposible sin antagonismo. Este hecho es la principal causa del auge de los populismos de extrema derecha, que sí han sabido rescatar esa lógica que constituye un “Nosotros” y un “Ellos”, aunque en clave xenófoba. En los países donde es más difícil distinguir en la práctica a la derecha de la izquierda cuando gobierna, es donde más están creciendo.

Para resignificar las luchas, para cargarlas de significado y de potencialidad, es imprescindible abandonar el consenso de centro en el que están posicionadas la inmensa mayoría de las izquierdas. Volver a un discurso donde el relato conflictual sea central. para que así pueda ser constituyente.

Cuando hablo de secuestros colectivos, estoy referenciando a una víctima, un “Nosotros” y un agresor, “Ellos”. ¿Quienes somos nosotros? Nosotros somos el 99%. Un sujeto político colectivo y plural que no puede ser representado. Un SE indeterminado. Los cualquiera, la gente trabajadora, los precarizados, los excluidos del sistema de reparto de los grandes beneficios. En definitiva, los desheredados, obligados a vender nuestro tiempo y esfuerzo para sobrevivir. Multitud sin cohesión interna, ni proyecto compartido. Objetivamente, esos somos nosotros.

“Ellos” son el 1%. Nuestros parásitos. Los que no están preocupados por llegar a fin de mes. Los que si trabajan, lo hacen por avaricia, por placer o porque no saben delegar. Los que especulan con nuestras necesidades básicas. Los que no saben cuánto dinero tienen en el banco. Los rentistas. Los que nos impiden el acceso al Común. Los que acumulan la mayor parte de la riqueza disponible.

Os preguntareis porqué escindir el tablero político utilizando un criterio económico,y no cualquier otro. La razón tiene que ver con que eso que llamamos “Sistema” no es otra cosa que el Capitalismo. Porque vivimos en sociedades Capitalistas donde el sistema económico es el que condiciona absolutamente la organización de nuestra sociedades. Porque es necesario tener clara cuál es la estructura socio-económica en la que nos movemos, para que su invisibilización por el sistema, no nos impida hacer análisis políticos certeros.

En este escenario de desposesión, sobrevive aún el “Mito de la Democracia”. En realidad, la palabra Democracia se ha convertido en un significante vacío. Una de esas palabras que ya no nos dicen casi nada. Que carece de un significado concreto, y sirve para legitimar casi cualquier cosa. Apelando a la democracia se invaden países, se rescata a los bancos, se aprueban leyes contra la libertad de expresión, se desahucia a las personas de sus casas, se prioriza el pago de la deuda sobre cualquier gasto social, se privatiza el mundo.

Muchas veces los secuestros empiezan con un engaño. Para muchos, la palabra Democracia significa básicamente tres cosas. El gobierno de la Ley, la defensa de los Derechos Humanos y el respeto a la Libertad Individual. Están equivocados, y han sido engañados. Esos tres pilares, que tampoco son respetados donde están vigentes, son los del liberalismo. Todos aquellos que se identifican y luchan de forma fuerte por estos tres pilares, cuando dicen defender la democracia, estarán defendiendo en realidad, sabiéndolo o no, la ideología que mejor permite operar al Capitalismo. Si les ha sonado raro todo esto, comentar algo que muy pocas personas tienen presente. La sacro-santa declaración universal de los Derechos Humanos en su artículo 17 reconoce la Propiedad, base necesaria del Capitalismo y la desigualdad, como uno de los derechos fundamentales. Igualmente incluido este derecho de abuso, como fundamental en las constituciones nacionales de las democracias liberales.

Un Estado de Derecho siempre será la cristalización de un sistema de imposición de un Derecho, utilizando la violencia si fuera necesario, sobre todos los demás. Estamos en un Estado de Derecho burgués, y por lo tanto, no se equivoquen, es un sistema que protege estructuralmente y prioritariamente el derecho a  la propiedad. Significa que el derecho a la Existencia, como vemos todos los días en los desahucios, no es una prioridad en nuestro sistema de derechos. Ontológicamente,de base, nuestro sistema jurídico se funda sobre el principio de la desigualdad.

Entonces. ¿Que es una democracia Real? La tradición democrática se asienta claramente en otros tres pilares muy distintos a los del liberalismo. Igualdad, Identidad entre gobernantes y gobernados, y Soberanía Popular. Si vivimos en el Capitalismo, no vivimos ni en un sistema igualitario, ni de auto-gobierno, ni de soberanía de las clases populares. Vivimos en realidad en una dictadura encubierta. La dictadura de eso que ha venido a denominarse “Los Mercados”. Regulación de la vida social orientada a la producción, respeto absoluto a la propiedad y eso sí, libertad total para que el individuo consuma lo que quiera, siempre y cuando pueda pagarlo, claro. Es fundamental entender que Democracia y Capitalismo no riman. Un sistema económico de concentración de riqueza y poder, como es el Capitalismo no puede convivir con un sistema político basado en la igualdad, como la democracia. Sin igualdad económica, la igualdad política es un fraude.

Como podemos comprobar, cada vez de forma más descarnada, los cercamientos capitalistas impiden el ejercicio de la soberanía popular, que no es más que la capacidad que siempre han tenido los pueblos para decidir su destino. Impotencia, ansiedad, extrañamiento y confusión son emociones políticas colectivas muy presentes en la actual coyuntura. Hoy, el horizonte de expectativa para los que ansían cambios drásticos de justicia social es muy extrecho.

Otro de los mitos que ha caído estrepitosamente en esta época de barbarie neoliberal es el mito del “Progresismo social”.  Esa idea ilustrada según la cual nos dirigíamos inexorablemente al ingreso de las civilizaciones occidentales en la mayoría de edad gracias al avance científico, al cual le seguiría necesariamente un avance económico, moral y político sin precedentes. Lo que vemos hoy es que la brecha de desigualdad aumenta a medida que los avances científicos permiten una mayor concentración de riqueza en las oligarquías económicas y cada vez expulsan, a más y más gente de los centros de trabajo. Como consecuencia, el Comunismo y el Socialismo, esos grandes Meta-Relatos políticos hijos del progresismo ilustrado, también han caído por su contrastada inoperancia. Secularizaciones de los sistemas religiosos de salvación, buscando el cielo en la tierra, han sido grandes diluidores de cultura, y han desplazado a los paradigmas culturales cíclicos tradicionales y sus mitos religiosos. Remataron a Dios, y ahora también mueren, dejándonos huérfanos de alguna racionalidad que pudiera hacerse cargo de nuestra epocalidad. Actualmente no tenemos un marco lingüístico compartido que nos permita plantear una resistencia que no sea mera protesta reactiva a los golpes. En la ausencia de proyecto colectivo, lo único que se hace presente es la soledad impotente de cada individuo desnudo arrojado al mundo en medio de la lógica extractiva del beneficio capitalista, basada en la producción, circulación y consumo de mercancías. Y como consecuencia, un profundo malestar social que va en aumento, asentado por una parte, sobre la propia insatisfacción inherente al propio ejercicio del consumo, a la falta de sociabilidad y también, por esa angustia derivada de esa idea según la cual parece más probable el fin de la vida en el planeta a que algún acontecimiento político ponga fin al Capitalismo.

La destrucción de Europa

Este análisis que dibuja una ruina, tiene su concreción en Europa. El momento fordista del Capitalismo tardío unido a la amenaza comunista de la Unión Soviética, permitió en esta parte del mundo un gran pacto entre Capital y Trabajo que el movimiento socialista europeo supo aprovechar para fundar los “Estados del Bienestar”. Las clases trabajadoras, convertidas a esa no-clase llamada clase media, se olvidaron por unas décadas de su condición objetiva, y vivieron en la ficción del ascenso social y del consumo ilimitado a crédito. Secuestrados sus deseos y borradas sus conciencias a través de la publicidad, quedaron incapacitados para la intervención crítica en política.

La caída del muro de Berlín y la globalización económica han hecho saltar por los aires el equilibrio de fuerzas que permitía las cesiones del Capitalismo al Socialismo en Europa. Hoy la socialdemocracia, en su viaje al centro, se ha quedado sin espacio político. En su empeño por sobrevivir, colabora con el Capitalismo en sus reformas laborales, facilita sus burbujas económicas y no impide el expolio de lo Común a través de las privatizaciones. Es la única forma que tienen para en el corto plazo, quedarse con algunas migajas del botín para garantizar de forma muy forzada unas políticas redistributivas siempre en retroceso, y sobrevivir electoralmente.

Los movimientos de ruptura democrática. Ellos o nosotros.

Todos los movimientos de ocupación de las plazas, desde Tahir, pasando por Occupy Wall Street, la Puerta del Sol ó la Plaza de la República de París, son movimientos en esencia no reivindicativos; no confían en un sistema institucional podrido hasta las entrañas que les niega sistemáticamente la realización de sus demandas. Son propositivos. No demandan a instancias superiores la solución de sus problemas, sino que plantean la construcción de una nueva institucionalidad desde la indiferencia a las actuales. Son movimientos que buscan la reapropiación de lo Común que les ha sido usurpado por los procesos de desposesión neoliberales. Practican la democracia y el criterio de adhesión al movimiento es la participación, en una apuesta radical por el presentismo como rechazo a la representación y a la mediación. Es por ello que la sobreactuación del sistema ante estos movimientos haya sido desproporcionada y represiva pese a que se hayan presentado como no violentos. Pacifistas.

La novedad, es que pretenden pasar a la ofensiva con prácticas de ocupación espacio-temporales que cuestionan absolutamente el campo de juego planteado por las dicotomías Izquierda - Derecha, Público - Privado, Estado - Mercado en el que se han movido las luchas sociales hasta el momento.Pretenden hacer saltar por los aires esa racionalidad política en la que saben que en términos dialécticos, no pueden ganar, ya que en la actual relación de fuerzas, la posición a adoptar ante la brutal ofensiva neoliberal sería únicamente defensiva, aceptando las reglas del juego y pasando a defender lo Común en la forma Público-Estatal. La tan manida defensa de lo público, que no implica su reapropiación popular. Aquella forma que se defiende y ya está en venta, que ya es mercancía y que por lo tanto, pertenece a la realidad Capitalista y les será usurpada en cualquier momento por un proceso de privatización. Resistencia radical a aceptar la predicción de Fukuyama en el libro “El fin de la historia y el último hombre” donde el Estado moderno liberal y su representatividad en lo político unido a una economía de mercado global sería la culminación definitiva de la evolución de definición histórica de estructuras políticas e ideológicas. No admiten el cierre.El cercamiento Capitalista total, sin afuera, que está en proceso de culminación, es lo que está intentando ser conjurado por estas propuestas rupturistas, democráticas y populares, que pretenden simultáneamente, patear el tablero de juego, e ir instituyendo Común a través de sus prácticas colectivas..

En los próximos años, el grado de retroceso del neoliberalismo dependerá de la eficacia de las luchas que están en marcha y que vaticino, no pararán de recrudecerse. El aumento exponencial de la contención policial en forma de leyes y represión directa, para poder imponer sus medidas, es el síntoma de que están perdiendo la batalla cultural. El imaginario de “Clase Media”, cada vez más difícil de sostener, pierde adeptos. Y las aspiraciones democráticas de los pueblos vuelven a emerger con fuerza. La pérdida constante de la función protectora y redistributiva del Estado, desdibujandose a cada paso, unido a su nueva función, ya no disimulada, colaboracionista en la facilitación del expolio de lo Común, coloca a las clases populares en una situación de confrontación directa con las corporaciones. La fractura destituyente no cesa en profundizar y ampliar la brecha entre gobernantes y gobernados.

Tormenta perfecta.

martes, 3 de mayo de 2016

El sentido (de lo) común ….para no ser eternas víctimas.

Elvira Bobo - Común
“el hombre que esta labrando la tierra,
parece inmóvil”


*El sistema ha devorado cualquier capacidad de devenir verdaderamente revolucionario. El escenario clásico de la revolución se ha disuelto a fuerza de desviar y emponzoñar los vectores del deseo y la imaginación, imprescindibles para la lucha. El posible sujeto revolucionario ha sido contagiado hasta la médula por el esquema único y la lógica del capital, y así la revolución clásica, la reapropiación de medios de producción, del objeto producido finalizado, de la fuerza de trabajo, si se diera, no sería más que un atroz y triste fin en sí mismo. El capital no haría sino cambiar de manos, en un turno de posesión triste e indigno de llamarse revolucionario. Los “amos” y “los esclavos” intercambiarían los papeles en una farsa irrespirable, perversa, y profundamente violenta por la que dudo que valiera la pena luchar.

Los dominados hoy somos toda una clase que se constituye no sólo por una relación laboral de explotación, por una carencia de derechos salariales, sindicales, laborales…  Necesitamos entender que los conceptos de clase, básicamente estructurados en la diferencia entre dominantes/dominados no juegan sólo en el tablero de la relación clásica “patrón-proletario”. No es que hayamos sido desposeídos de los BIENES COMUNES, sino que, y sobre todo, hemos sido desposeídos de LO COMÚN, de lo inapropiable, que no es lo mismo. 

La clase dominada hoy es la clase manipulada y lo que comparte radicalmente es haber sido desposeída no sólo de imprescindibles bienes materiales, sino desposeída de la experiencia y la práctica de lo común, incluso de las herramientas del deseo y de la imaginación que lo pudieran anticipar y así comenzar a hacerlo posible.

Alienados a través de perversos mecanismos que conocemos, acabamos por compartir ideales como ganar gran hermano o ser futbolista multimillonario, acabamos teniendo al fin el modelo económico como único horizonte de comprensión y posibilidad. Así  nos convertimos directamente en víctimas eternas a las que ni un salario digno, ni una sociedad del bienestar, ni todo el oro del mundo podrían sacar de la esclavitud vital y del resentimiento inacabable.

Si el proletariado es una clase social que nace -y sigue- vinculada al capitalismo y se ha dicho hasta la saciedad que será el único capaz de acabar con él, cuando el modo en que el capital se cuela en nuestras vidas va sufriendo metamorfosis y adaptándose como un gas a todos los rincones de nuestra existencia, entonces quizá sea momento de entender que su disolvente natural (el proletariado, los desposeídos) también hemos sufrido la dramática mutación, siendo  expulsados de algo mucho más profundo que los bienes materiales o los medios de producción.

El capital, dúctil, mutante y volátil se ha convertido en el único aire que respiramos,  los refinados modos de actuación del sistema capitalista evolucionan, se retuercen, se pliegan y repliegan, se hacen transparentes de pura presencia taponando todas las posibilidades no experimentadas hasta que ya no pueden ser ni pensadas, ni deseadas. Las han arrancado del inventario de lo posible.

Por ello no sólo hacen falta nuevos enfoques en el análisis revolucionario, sino recuperar otros modos de pensamiento y acción que quizá no se parezcan en nada a los que hemos conocido. Quizá haga falta una dosis extraordinaria de aquella “audacia, audacia y más audacia” que Lenin copiaba a Danton. Audacia, paciencia y extraordinaria imaginación para poner en juego otros modos de recuperar y reapropiarnos de nuestras propias vidas.

La paciencia, otro requisito revolucionario que está presente en las recetas de los clásicos, no puede ser sino una paciencia activa, constituyente, hasta cierto punto agazapada esperando no EL momento preciso, sino TODOS los momentos precisos en que las microrrevueltas cordiales, todos los tipos de experiencias comunitarias vuelvan a nuestras manos. Desde la parresía griega del decir-obrar, hasta una cierta reforma del entendimiento al modo de Spinoza que requiere siempre de una labor interior y a la vez colectiva, hasta una valentía de la permanencia, de la fidelidad a los encuentros.  Sólo así podremos pasar de la institucionalización a la práctica de INSTITUIR que reclaman nuestros autores franceses Laval y Dardot, sólo así se puede pensar algo diferente al Comunismo de estado.

Y para todo ello, lo siento, no creo que las viejas categorías revolucionarias puedan seguir funcionando solas. Hoy la izquierda, llámese como quiera, no puede olvidar sus reivindicaciones sociales, por descontado, pero debe entender que, incluso para lograrlas, ha de ampliar sus esquemas, su crítica y su deseo para hacer la vida imposible a un capitalismo en permanente metamorfosis. El capital de hoy tiene una capacidad metastásica impredecible, se extiende a zonas del “organismo” donde los primeros diagnósticos jamás pensaron que fuera a llegar. Se nos ha colado en nuestro modo de conocer, de desear y de vivir. Por ello la crítica marxista, lúcida y valiosa, ha de “estirarse” para hacerse cargo de nuevas irrupciones, para entender profundamente la idea de trabajo en Marx, para concebir y experimentar una praxis de lo común que apenas si nos dejan ya imaginar. Y nos hará falta audacia, paciencia, fidelidad, rigor  y mucha, mucha imaginación.

Ni el proletariado es ya la clase dominada, ni los amos son los mismos que en la Inglaterra de Marx o la Rusia de Lenin. Hoy la clase dominada ha de encontrar otra voz, porque los nuevos “obreros” son otros. La clase manipulada está habitada por miembros tan heterogéneos que hacen falta los famosos algoritmos de Google para clasificarnos. Ya no nos aglutina una ideología fuerte, no nos representa un sindicato, no nos defiende un líder carismático con un manifiesto bajo el brazo –aunque hay quienes lo intentan-. Dentro de una única clase manipulada hay quien quiere ser consciente del encierro y quién no. Incluso los “amos” del actual capitalismo están también atrapados en el mismo magma del que sus multimillonarias cuentas corrientes tampoco les pueden sacar.

Y necesitamos la historia, los otros pasados posibles que sólo ocurrirán ampliando y “deconstruyendo” nuestros “inventarios” vitales.

Sea la gran revolución o las microrrevueltas, sea con unas estrategias o con otras –y nuestros autores de esta semana  profundizan en ello- se tratará de atacar el modelo de vida (muerte) económico desde todos los afueras posibles. El arte, la ontología, los lenguajes, al fin, habrán de ser los más audaces para recordarnos que eso de “LO” COMÚN no puede entenderse como cosificado, como bienes materiales de los que disponer. Las luchas, los acontecimientos verdaderamente transformadores tendrán que ver con el deseo y la praxis colectiva o no valdrán la pena. Sólo rehabitando nuestros deseos por donde podemos recomenzar las vueltas y revueltas para que algo parecido a una revolución sea verdaderamente ilusionante, verdaderamente posible. Para que el Síndrome de Estocolmo salte por los aires y dejemos de dar las gracias al sistema que nos bendice, porque podría ser peor. Para que vayamos olvidando la indefensión aprendida, sin soñar con una revolución con mayúsculas que nos libere. Sin necesitar que nos quiten unas esposas que son mucho más frágiles de lo que pensamos y, a veces, las llevamos autoincorporadas. Para hacer posible, habitable justo lo que nos habían hecho olvidar, porque ya no necesitaban prohibirnos.  A eso sí vale la pena apuntarse.



viernes, 29 de abril de 2016

Comunes en Cervantes.

África Vivar - Común


“Dichosa edad y siglos en la que los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras tuyo y mío. En aquella santa edad todas las cosas eran comunes. Aún no se había atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir ni visitar las entrañas piadosas de nuestra primera madre, que ella sin ser forzada ofrecía su fértil y espacioso seno”. El Quijote capítulo XI.

Este párrafo remite a una suerte de prehistoria y deja regusto de imposible de paraíso perdido. Cuestiona el progreso.

Progreso o decrecimiento.
“Daría todo lo que tengo por un poco más”. (Acierto encontrado en los Simpson)

El Progreso tal como, por ahora, se plantea, es resultado de una ambición desmedida que, ignorando los límites, acaba con los recursos. Nada que implique la no conservación, y mucho menos la destrucción, de aquello que la tierra, como madre, nos ofrece, puede ser considerado un avance.

El Decrecimiento.
Ya que avanzar “un poco más”, puede significar el fin de todo, desandar constituye una oportunidad de ser viables.

Antes del cemento había huertas… Puede que la querencia por lo anterior incurra en nostalgia, pero cabe preguntarse hacia dónde vamos, cual es el horizonte.

Parafraseando a A. de la Iglesia en la serie Plutón B.R.B. Nero "La inmensa cloaca en la que se ha convertido la tierra…"

Creados recientemente, los Bancos de Conservación de la Naturaleza otorgan a esta el valor de activo financiero a través de instrumentos muy sofisticados.

Ingeniería: aquello de lo que disfrutábamos, aquello que la tierra, generosamente brindaba a todo nacido, es objeto de especulación. Pagamos por respirar.

Mercado y desmercantilización. De lo privado a lo común.
K. Marx equipara el valor de la tierra con el de la fuerza de trabajo: “En la expresión valor de la fuerza de trabajo el concepto de valor se ha borrado transformándose en su contrario, esta es una expresión imaginaria como el valor de la tierra…. Son categorías en las que se manifiestan formas esenciales que se presentan invertidas”. El Capital capítulo XVII.

Mercado:

La tierra y el trabajo no pueden ser considerados mercancía, sin embargo, para realizar su valor, han de materializarse, siendo el dinero, equivalente general, medida y patrón de precios, la forma de existencia tangible de dicho valor. La riqueza material se basa en el valor de uso, el cual se borra al desaparecer las diferencias específicas.

Es el mercado el ámbito en el que se invierten las formas esenciales, tornándose lo cualitativo en cuantitativo durante el proceso de mercantilización.

El dinero se entroniza por consenso.

En palabras de Marx “El dinero pone huevos, tiene crías y contrasta su identidad consigo mismo como Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo”, surgiendo de aquí la diferencia cuantitativa entre D – D’, o fórmula del Plusvalor, fruto periódico del capital en acción, del que, en el capítulo XXIV de El Capital, se dice: “Arrojados todos los viejos ídolos por la borda se declara el Plusvalor fin último y único”.

Este nuevo culto exige sacrificios. En los márgenes del sistema los desheredados. Daños colaterales.

Desmercantilización:

El mercado sometido a una lógica distinta que aboga por la figura político-ideológica de los bienes comunes, basándose en el usufructo y no en la propiedad.

K. Marx: “El hombre es usufructuario de la tierra". Kropotkin: “¿Quien puede decir esto es mío?”
Abolir la propiedad privada es devolver a la humanidad su patrimonio, su herencia, oponiendo a la privatización del mundo la lógica de lo común.

Mercado – consenso -  lenguaje.
Marx: “Concebir los objetos útiles como valor, es obra del hombre, es lenguaje” capítulo I de El Capital. Según Menger: “El surgimiento y evolución del dinero tiene el mismo esquema teórico esencial que el lenguaje”, también Hayek equipara mercado y lenguaje al afirmar que: "ambos son producto de la razón humana dentro de un azar evolutivo en curso”. Y, por último Laval y Dardot opinan que: "El lenguaje es típicamente lo común pues solo puede usarse”.

Esta relación de supuestos conduce a reflexionar sobre el papel de todos nosotros en la construcción que nos ocupa, por la complicidad y el implícito beneplácito.

En el proceso capitalista primero se pervierten los valores, lo sagrado y común pasa a ser mercancía y a partir de la cuantificación se mercadea con lo esencial.

Es necesario apelar a una ética vieja y nueva que partiendo de otros principios impulse otras reglas, reflejo de otros valores para establecer los límites.

Procesos históricos- de la desregulación a la gobernanza.
Hasta la crisis del 2007, los economistas liberales, como M Friedman, defendían la necesidad de reducir al mínimo el papel del Estado, argumentando que el mercado es capaz de auto regularse y garantizar el equilibrio institucional , la "mano invisible" de A. Smith. Desregulación y bajada de impuestos como receta.

Pero, tras la caída de Lehman Brothers se empieza a hablar de la necesidad de "refundar el capitalismo" y comienza la conquista del Estado a través del intervencionismo y la regulación. El capital usa políticas monetarias y fiscales contra el trabajador, utilizando los estados a los que controla con la Deuda Pública y el crédito. Se socializan pérdidas y se privatizan beneficios. La riqueza social se transforma en capital.

Ya en 1978 M Foucault en sus conferencias sobre bio-política, habla de la gubernamentalidad, o arte de la gobernación como forma técnica, y afirma que los neoliberales aspiran a lograr un orden mercantil, bajo formas intervencionistas, en base a una antropología global de un sujeto que se deja gobernar por su propio interés, lo que estaría ligado al fin de la democracia y a los totalitarismos.

Ahora el capitalismo, en su deriva, utiliza el intervencionismo y la regulación para apropiarse de todo. Abundan los ejemplos: La Troika resulta ser un gobierno de tecnócratas no elegidos en las urnas y el TTIP permite la intrusión de los intereses mercantiles en el sector público con la entrada, en los Parlamentos, de los Consejos de Administración de las empresas.

Nos conducen hacia un gobierno neoliberal, supra-nacional, autoritario e invasivo que, dirigido por tecnócratas, prescinde de la democracia.

Este cambio en las relaciones de poder lleva a la unión entre liberalismo y fascismo que dibuja C. Schmitt. También Laval y Dardot señalan que, en estos momentos, capitalismo y Estado están asociados y que los políticos profesionales constituyen una oligarquía ligada a los intereses privados.

A mi juicio la social-democracia, basada en el modelo económico Keynesiano y el sistema productivo Fordista, que liga trabajo y consumo, no es solución a la crisis. Tampoco el socialismo, consistente en una redistribución planificada de los ingresos y la propiedad, es capaz de constituir una alternativa diferente al capitalismo de mercado, pudiendo derivar en una opción represiva ante el colapso del mismo. Y por último, coincido con Negri en rechazar el socialismo por considerarlo una forma de planificación capitalista a nivel de Estado, de lo que China es ejemplo.

Sagrado.
Lo Público se inscribe en planos de cohesión social, pues se pretende, vía impuestos corregir desigualdades en base a la redistribución de la riqueza. Lo privado se atiene a criterios de beneficio y rentabilidad particular. Así mirado los intereses son contrarios, pero se da una unidad de base, el salto de lo cualitativo a lo cuantitativo en el que se produce la "inversión de las formas esenciales".

Lo Público de titularidad estatal es susceptible de venta, de privatización mientras que lo común es intocable por ser de todos, los que están, los que estuvieron y los que vendrán. Patrimonio.
En la conversión de común a público y de ahí a privado el Estado juega un papel esencial, es el aval en los procesos de privatización.

El poder económico tiende a gestionar, con una gobernanza fuera de toda ética, apoyándose en gobiernos de excepción e impulsando una legislación acorde con sus intereses.
Es necesario elaborar un discurso-proyecto que haga límite por contrario.

Revertir el proceso de apropiación capitalista en toda su extensión.





martes, 8 de marzo de 2016

Entre Nosotros



África Vivar - Revolución y Revuelta

"EL ADVENIMIENTO DE LA MULTITUD".

Los denominados postmarxismos, tras los movimientos sociales del 68, la posterior caída del muro y algunos otros acontecimientos históricos, se enfrentan hoy al desmontaje de supuestos que fueron en su día axiomáticos: La lucha armada, la dictadura del proletariado y el predominante papel del Estado son conceptos inservibles por decantanción. Ahora se trata de encajar el legado de las luchas del XIX en los movimientos sociales del XXI.

"Los conflictos no se resuelven, se exploran". E. Laclau

Ante la "modernidad líquida" que describe Bauman, en la que se da un poder deslocalizado y global, la respuesta sólo puede proporcionarla un mutante, un sujeto plural capaz de liberar un escenario de necesidades y proyectos en tensión. La clase obrera, encargada de llevar a cabo la misión histórica de la revolución, se deconstruye en beneficio de identidades colectivas más en línea con el concepto spinoziano de "el advenimiento de la multitud" y la emancipación considerada como declaración de la potencia humana.

"Otra geometría".

Frente a la línea recta que presupone el avance y la superación por etapas, característica de los comunismos tradicionales, se impone otra geometría, el círculo, sin las mitologías de salvación - superación ... Ahora, nosotros, aquí.

Al no esperarse un cierre social, la dictadura del proletariado, como paso previo a la sociedad ideal, revela su inutilidad otorgando un sentido nuevo en el desarrollo de la democracia.

"Significante vacío".

Para Laclau el pueblo es el sujeto político transformador encargado de construir un discurso. Desde la pluralidad se llega al vínculo equivalencial como resultado de la unidad de las posiciones subjetivas cristalizadas en un lazo constitutivo de la identidad popular.

La identidad y unidad del sujeto resultan de la nominación, por lo que el significante no sólo es contingente está vacío .

"Populismo".

La ambigüedad esencial de los social hace que el ámbito discursivo de la revolución democrática abra el campo a lógicas distintas, por lo que surge la dificultad para distinguir entre populismos de derechas o totalitarismos y de izquierdas, democracia  radical.

La democracia radical sobre la base de la equivalencia puede ser resultado de construcciones discursivas contingentes y no de una verdadera convergencia, lo que es instrumental y no lo que es sin condiciones. Por tanto, en mi opinión, la frontera radical, que es clave, en última instancia ha de ser ontológica.

"Combates y debates". Nuevo papel del lenguaje.

El pensamiento descansa en un instrumento que hace posible su formulación. El discurso es una secuencia de implicaciones recíprocas de los términos sobre la base material del lenguaje, con su conjunto de reglas de formación que son condición de posibilidad del significado, dentro de un patrón distribucional y combinatorio.

Como señala la lógica elemental , un sistema argumentativo si no es coherente no es verdadero, pero la coherencia no garantiza la verdad , ya que esta es propiedad del enunciado y se sitúa en el plano de la ética, marcada por la copertenencia con la objetividad .

Las diferencias enlazadas racionalmente dan como resultado una identidad colectiva dentro del espacio retórico entre - nosotros.

El discurso no es sólo  instrumental, tiene una carácter constitutivo y performativo, hace la función de herramienta y es esencia.

"Democracia radical".

La democracia es procedimiento para reunir y resumir a los complejos y por tanto conviene un afán simplificador para reducir  a lo auténtico y esencial, para fijar los valores estatuidos con la participación de todos. Explorar las tensiones en su vertiente creativa. Distinguir entre lo que es instrumental y lo que es sin condiciones, aplicando en todos los estratos los principios, fijando los valores para luego trabajar en función de la coyuntura con medidas revisables... "Y construir un sujeto plural que precisa del encuentro en el que la acción reúne y produce multitudes". Spinoza.

"El despliegue de la ética es la política". Laclau. Tan sencillo como: "Al otro como a tí".

La victoria es la conquista de la mente, no del territorio, la hegemonía es, ante todo, cultural, la resistencia se da en lo cotidiano y su capacidad de subversión.


El pensamiento es acción.: ¡ En pie de pensamiento!. 

jueves, 3 de marzo de 2016

COMÚN. Taller de escritura política. #14A y #21A en CSA Tres Peces Tres

Este mes de Abril de 2016, en nuestro taller gratuito de escritura política seguimos tratando sobre "COMÚN".




Los 7 textos sobre los que vamos a trabajar los tienes en los siguientes links. Son entrevistas a Christian Laval y Pierre Dardot, autores de Común (Gedisa, 2015):

1. El desafío de la política de lo común es pasar de la representación a la participación

2. Lo común no es el consenso, la construcción de lo común debe generar conflicto

3. En una sociedad de lo común no hay más obligación política que la coparticipación ciudadana

4. Entrevista a Pierre Dardot y Christian Laval

5. Los movimientos que quieren inventar un futuro miran siempre hacia el pasado

6. El desastre ecológico ya está en marcha, e irá de mal en peor

7. La democracia representativa ya no representa nada

8. Pensar desde los comunes

9. Nuit debout: "Traigámosles la catástrofe"


Te esperamos el jueves 10 de marzo a las 19:00 y el jueves 17 de marzo a las 19:00 en CSA Tres Peces Tres.

No faltes!

Reglas para que todo vaya bien


La idea de un taller de escritura política no es tanto aprender cuestiones de estilo, sino profundizar en ideas políticas, por medio de la escritura.
Cada mes se tratará un tema que será desarrollado en 2 sesiones, principalmente en 2 jueves en horario de 19 a 21 horas, en C/Tres Peces, 3, que serán anunciados con suficiente antelación.
En la primera sesión trataremos lecturas cortas sobre el tema. Los textos serán de acceso libre para que cualquier que esté interesado pueda acceder, indicando el lugar donde obtenerlo.
En la sesión cada uno de los asistentes dirá unas palabras sobre la lectura y después se iniciará un debate.
En la segunda sesión cada uno de los participantes aportará un escrito sobre el tema en cuestión. Cada uno de los asistentes repartirá al resto copias de lo escrito para así poder seguir con mayor atención la lectura. A continuación leerá en voz alta su texto y después se debatirá. Todos los textos, a elección de los autores, podrán ser publicados en el blog del Faro, o bien dejarlos por si en algún momento se vuelve a hacer algún libro.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Pueblo, populismo, populacho

Fvi - Revolución y Revuelta

La Revolución una vez más desacreditada.
Reducida una vez más a amenaza convulsa, o a formas de relevo del poder.

A pesar del vértigo publicitario por el cambio irrefrenable.
-Todo debe cambiar menos la política, que es irrelevante (algo técnico)-.
(Luego se sorprenden de que surja a borbotones…)

Una vez más falseada por la historia. Como denuncia el artículo seleccionado de Florence Gauthier La importancia de saber por qué la Revolución francesa no fue una “revolución burguesa”. Irónicamente asfixiada por las categorías “históricas” que debían convertirla en necesaria, resulta ahora que la Revolución la hizo la burguesía, y lo que implantó fue la Propiedad (!).

Tras la caída de la “necesidad histórica” que traía la utopía, post-marxistas reconvertidos aprovechan el derribo de la ortodoxia para olvidar las evidencias del capital.

Mientras algunos (como hacía Bataille) desconfían de la multitud y conspiran secretamente en una “revuelta” inadvertida;
Otros judas como Laclau, tras intentar desideologizar a la izquierda, tratan ahora de sustraerle su fundamento popular: el “pueblo”, en nombre de quien la revolución se hace.

Puede que en efecto el pueblo fuera un significante vacío como dice Laclau, antes de que la derecha le diera sentido despreciándolo. “Populistas” era el término despectivo que daban a aquellxs jóvenes rusxs del siglo XIX que buscaban en los pueblos recuperarse de su irrelevancia social y vital.
Luego, cuando se impuso a tiros el parlamentarismo, la derecha se vio obligada a actualizar sus justificaciones. Hoy la represión se hace en nombre de la “soberanía popular”.

Pero si hay algo opuesto al decir del “pueblo” son precisamente las instituciones. Y cuando se grita todavía por el pueblo, se hace en nombre de la condición de “gente” que no pueden negarnos, como suelo político del que no pueden desalojarnos. Y este suelo no trata de recuperar una “universalidad” desde los excluidos, al bonito modo de Jacques Ranciere; o aprovechar la mala conciencia del Estado; ni pretende repetir los debates reunidos en torno a la libertad de la propiedad o la demanda social de igualdad, es decir, por el reparto de los bienes; sino aludir a la radicalidad de donde surge la política, y que sufre todavía un anatema sobre su nombre de “Anarquía”.

Tras sólo citar la asamblea abierta en la que cualquier política sería posible, la represión se apresura en acudir.

Como el antagonismo social lo crea el poder (y no la protesta que lo pone de manifiesto), cualquier acción política puede ser considerada “disidencia”; pero también cualquier acción autónoma, una práctica revolucionaria. La revolución no consistiría tanto entonces en una gran estrategia de ingeniería social, como en la actividad política normal que la gente no puede ni quiere dejar de hacer.

Como nos cuenta Mercedes de los Santos Ortega en El devenir revolucionario de Buenaventura Durruti, la iniciativa individual o la acción colectiva anarquista sólo pretenden desencadenar las prácticas políticas reprimidas del pueblo, manteniéndose vigilantes ante quienes intenten dirigirlas.

Lejos de teorías “históricas” que condicionen nuestras prácticas, o demostraciones “teóricas” que neutralicen nuestra iniciativa o nos releguen a los márgenes, la acción individual se integra de manera natural en la actividad colectiva del “pueblo” porque éste es plural, y no está representado por un proyecto definido y único, sino que se trata de una creación colectiva, cuya confluencia se encuentra en el camino.
Según Durruti “la revolución es una desconocida”, que hay que cuidar, pero no dirigir.

viernes, 26 de febrero de 2016

La Revuelta: el eterno retorno del Resto

(Tres consideraciones y una sola idea sobre lo imposible-necesario: lo Trágico).

José Vidal Calatayud - Revolución y Revuelta

Primero.- La Muerte de la Cosa, La Muerte de Dios (o de Hegel a Nietzsche).
Conocido es el dictamen hegeliano: “La palabra es la muerte de la cosa”. Y Heidegger dice en De camino al habla que el humano es el lugar donde coinciden mortalidad (lo sabemos) y lenguaje. Lo que marca de negatividad el decir: lo real, ser, es indecible, un “esto”, un “ahí”, que ni siquiera así puede nombrarse, pues entonces ya no corresponde a lo señalado ( ver, de G. Agamben, El lenguaje y la muerte). De esa forma, pensamos, moriría la Tesis en la dialéctica: si es el hombre viviente, real, quien es “Da-Sein” (“ser el ahí”), lo nombrado como fundamento y legitimación de la situación-estado dada no corresponde a ningún real: ni la “Verdad” es verdadera, ni la “Administración” administra, ni la que así se llama es “de Justicia”, ni los “Representantes” representan a nadie, ni la “Libertad” deja de esclavizar a todos, ni las medidas “para el Desarrollo” desarrollan la vida, etc..
Creer lo contrario, asegurarlo, es precisamente abrazar, en todos los casos desde intereses ilegítimos, el discurso estúpido, el que no sabe que no sabe.
De modo que todo lo vivo-efímero es relegado siempre a un resto de la palabra; la deconstrucción derridiana lo ha visto claro: Logocentrismo-Patriarcalismo-Teocentrismo.
Pero el resto retorna, retornará eternamente, casi revelado (“Alétheia” en los límites) y totalmente rebelado (Sacrificio en lo cotidiano), estallando con fecundidad incontenible contra las formas impuestas por las sucesivas, inacabables Revoluciones (:Vueltas) institucionalizadas. Y retorna no sólo “representando”, sino (más bien) presentando la muerte de aquellos dioses que intentan ser, que intentamos convertir en El Único: muerte de las Grandes Palabras, “Freddy is back”. Aunque los fantasmas de Herr Georg Wilhelm H. y su Estado prusiano nos amenacen aún con que habrá una Síntesis en la que la Tesis, el gran Principio Rector, retornará transformado pero reforzado, ya no le creemos.
Y basta, para que nos salgamos con la razón de las razones, con que hayamos decidido no creerle.

Segundo.- Lo histórico y lo a-histórico (o de la Segunda Consideración Intempestiva).
En esa Consideración Intempestiva Sobre los inconvenientes [“y las ventajas” dice también; de momento corramos un tupido velo sobre esta parte del título] de la Historia para la vida, Nietzsche señala cómo la creencia de la izquierda hegeliana de que hay un Curso de la Historia (prefijado por la Razón que se había revelado ya en el Cogito, imponiéndose como piedra de toque de toda verdad), ataría y mataría la eclosión de lo vivo y la consecuente posibilidad de crear y pensar, que ha de ser (como dirá, antes de Derrida, G. Bataille) no sólo imprevisible, sino incluso “imposible” desde lo actual. Es por ello que la moderna historiografía, idealista aunque se llame “de izquierdas”, pues cree en las grandes palabras (dice “Libertad”, “Igualdad”, “Revolución”, incluso “Estado”, con aparente inocencia), hace nacer todo lo llamado “nuevo” “con los cabellos grises”, ya viejo como ella, nuestra vieja izquierda. (La que no cree en lo Trágico, imposible pero necesario Acontecimiento, y sólo espera “lo corriente”).
Pero hay fuerzas y fenómenos (humanos e inhumanos) ahistóricos que se mantienen vivos (¿”por debajo”? Y en la superficie) en lo “normal” histórico: no sólo lo animal, lo infantil, lo maternal, lo extranjero; también el arte, la religión y la filosofía. “Espíritu Absoluto” más absoluto ahora por ab-suelto de la Historia de los vencedores (W. Benjamin dixit), y que por eso mismo parece surgir ya sin necesidad de “reconciliación dialéctica”, sin necesidad de fe en la Razón. Sino que nace en medio de una afirmación de la ficción, de lo falso vivo. Inventando la Belleza mortal, vivificante y mortífera, la Verdad de lo fingido-imaginado (¿incluso en forma de Naturaleza?), la re-ligación siempre interrumpida y reanudada con ser y con no-ser. Dando innecesarias excusas y fuerzas necesarias a lo vivo contra las rectas reglas, ortopédica ortodoxia que sostiene horriblemente erguidos a tantos muertos vivientes que sueñan con los deseos de otros (de Ellos), al gran ataúd social con forma de pantalla total.

Tercero.- Poder y soberanía (o de G. Bataille y de ser).
Para Ellos (en realidad “Yoes”), poder es potencia infinita. Potencia de matar, de someter, de sustraer, de depauperar, de retirar a lo real las fuerzas que le permitían hacer acontecer ideas, pensamientos, querencias, deseos, símbolos vivos, liberados del imaginario del sistema de la eterna penuria (“Not”) quizás hasta el mismo silencio. Poder es exclusividad del uso de la violencia, potencia de dar total, universalmente la muerte y miserable, insuficientemente la vida; y es por ello decisión sobre tales actos. Decisión de y para lo Uno-Nada, de lo que es uno siendo Todo y ninguno, de lo que “unifica” anulando, dejando fuera de lo unificado a tanto que no cabe por estar aún variando, es decir viviendo. Lecho de Procusto
¿Pero hemos dicho que es también potencia para dar la vida? Dar siempre es a otro. ¿A los otros, por muy otros que sean? No hay poder así. ¿Y lo habrá que la dé a lo más otro, a lo más lejano y más íntimo de cada uno, al “mí” que no es sabido ni por mí, pues es Otro?
En otras palabras, ¿Puede haber un poder que nos dé la soberanía, entendida en el sentido en que Bataille usaba esta palabra?
(Pero, ¿nos importará a nosotros lo que diga alguien calificado por Sartre y tantos más de “morboso”, y hasta de “enfermo mental”? De momento sólo recordemos que también fue calificado por Heidegger, en los años en que el autor de El Ser y la Nada recibía toda la adoración de quienes dictaban la moda intelectual en occidente, como “la mejor cabeza pensante de Francia”).
Precisamente la soberanía es descrita por él como la liberación total, la del instante eterno: “derroche”, “divinidad”, “milagro” y “sacralidad”.
En resumen, vivir de modo ab-soluto, impidiendo que nos esclavice la condición de que tal vez haya un futuro. O no ser siervo de la moral del trabajo. Romper los límites puestos a la vida sin pensar en las consecuencias, religarse con aquello a lo que pertenecemos o hemos decidido pertenecer sin sacrificar el instante, o en todo caso sacrificándolo solamente a la dimensión de retorno que lleva en sí mismo. Encontrar así en Eros y en Thanatos “lo milagroso” (que es lo imposible que sin embargo sucede, es real; pues mostrando en su fondo la Nada, da el ser); incluso lo trágico (que es imposible pero necesario, pues mostrando en su fondo el ser, da a la Nada). (Y ambos son no representables, imprevisibles). Y encontrar en la Belleza a Eros y Thánatos.
Y allí la clave del pensamiento. Que no consiste en calcular, ni en representar. Que consiste en religarnos con aquello que es nuestro legado. Aunque éste pareciera ser la Nada. Porque Ésta es también el cofre del Ser.
Todo esto es, desde un punto de vista ontológico, no biológico ni histórico, aquello en que la vida, o mejor, lo vivo consiste, y es igual, dice Bataille en La soberanía, en todos y para todos. Todo esto es lo que la rebelión saca a la luz y para lo que exige, o toma, espacio. Y para lo que una Revolución trata de crear -a veces sólo de “ensanchar”- reglas que de todas formas serán siempre demasiado estrechas.
…...

Y entonces, después... sería, pensamos, el momento de empezar a hablar del Pueblo, la Sociedad, la lucha, el comunismo y el Estado (esto es, del Nombre y la Diferencia, los nombres y las diferencias).

***



martes, 5 de enero de 2016

REVOLUCIÓN Y REVUELTA. Taller de escritura política. #14E, #21E y #11F en CSA Tres Peces Tres


NUEVA SESIÓN EXTRA DE "REVOLUCIÓN Y REVUELTA" EL JUEVES, 11 DE FEBRERO

El interés del tema a tratar justifica que dediquemos un día más. Te esperamos el Jueves, 11 de Febrero a las 19:00 en Tres Peces, 3








Este més de enero de 2016, en nuestro taller gratuito de escritura política tratamos sobre "Revolución y Revuelta".


Los 4 textos sobre los que vamos a trabajar los tienes en los siguientes links:

Florence Gauthier : Por qué la Revolución francesa no fue una “revolución burguesa”

Bataille: El mal moral

Ortega Santos: El devenir revolucionario de Buenaventura Durruti

Laclau: El pueblo y la producción discursiva del vacío

Te esperamos el jueves 14 de enero a las 19:00 y el jueves 21 de enero a las 19:00 en CSA Tres Peces Tres.

No faltes!

Reglas para que todo vaya bien


La idea de un taller de escritura política no es tanto aprender cuestiones de estilo, sino profundizar en ideas políticas, por medio de la escritura.
Cada mes se tratará un tema que será desarrollado en 2 sesiones, principalmente en 2 jueves en horario de 19 a 21 horas, en C/Tres Peces, 3, que serán anunciados con suficiente antelación.
En la primera sesión trataremos lecturas cortas sobre el tema. Los textos serán de acceso libre para que cualquier que esté interesado pueda acceder, indicando el lugar donde obtenerlo.
En la sesión cada uno de los asistentes dirá unas palabras sobre la lectura y después se iniciará un debate.
En la segunda sesión cada uno de los participantes aportará un escrito sobre el tema en cuestión. Cada uno de los asistentes repartirá al resto copias de lo escrito para así poder seguir con mayor atención la lectura. A continuación leerá en voz alta su texto y después se debatirá. Todos los textos, a elección de los autores, podrán ser publicados en el blog del Faro, o bien dejarlos por si en algún momento se vuelve a hacer algún libro.

lunes, 4 de enero de 2016

Fundamentalismos, Guerra y Pacificación

Jose Luis Manchón - La invisibilidad de la guerra


Vivimos en un estado de guerra permanente que se despliega en esta parte del mundo, como un ingente y violento esfuerzo de Pacificación, muchas veces invisible pero continuado a todos los niveles. Esta calma chicha no tiene nada que ver con aquella “Paz Perpetua” propuesta por Kant y que se articulaba a través de un pacto de no agresión entre todas las naciones fruto de un consenso político. No ha sido un tratado internacional lo que ha llevado a las naciones al estado de “Paz Perpetua”.  Más bien ha sido la amenaza real de la guerra total atómica como solución final, como fin de la historia, unida a un consenso internacional favorable, amplio e inaudito respecto al despliegue del neoliberalismo a nivel global. El Estado Nación está en crisis ya que la relación que lo constituye, la relación bélica entre naciones, se ha diluido, y ha dejado paso así a lo que hemos venido a denominar Imperio. Solo los grandes atentados, en los corazones de las grandes capitales, son capaces de restaurar por unos días y como reacción a la agresión, un sentimiento que podríamos definir como pseudo-patriótico. Nadie está dispuesto ya a jugársela por defender una bandera nacional. Dentro del imperio lo que predomina es el estado de fluidez derivado de la circulación de mercancías, capitales y personas. 

El neoliberalismo ha adquirido así la dimensión imperial que acompaña al fundamentalismo económico que propugna. Las intervenciones militares contra todas aquellas resistencias exteriores que se oponen a su expansión, funcionan desde una lógica policial. La contención de la hostilidad entre los ejércitos de los Estados-Nacionales no deja de provocar muertos civiles en la periferia. 

El aplastamiento sistemático de las poblaciones que tuvieron la desgracia de nacer en territorios con recursos geoestratégicos deseados por las potencias occidentales, ha generado una reacción asimétrica al fundamentalismo económico de occidente. El Imperio no ha conseguido la pacificación total, que no es más que la eliminación de la guerra a través de la contención por represión de los micro-conflictos. El fundamentalismo religioso emerge y se perfila hoy como un movimiento de resistencia organizada que puede acabar con la “Paz perpetua” instaurada tras la segunda guerra mundial y poner freno a la expansión neoliberal. Malas noticias para los altermundistas, ya que el conflicto se dirime entre fundamentalismos cuya resolución necesariamente también lo será. 

El miedo se ha instaurado en las mentes occidentales. Ni el dinero, ni las leyes coercitivas liberales pueden frenar al fundamentalista religioso. Un sujeto político que no está en venta y por lo tanto no responde a lógicas mercantiles. Que en definitiva, en su lógica sacrificial, está dispuesto a morir matando por una justicia que no pertenece a este mundo. Y que además, al igual que el neoliberalismo, su lucha tiene un horizonte político totalizador. Su relación con el fundamentalista económico occidental, es contradictoria, y por lo tanto el conflicto no permite la asimilación mutua. Las guerras entre fundamentalistas siempre son de aniquilación. La espiral de bombardeos seguidos de atentados que anuncian nuevos bombardeos e intervenciones militares, en los que vivimos hace ya unos años, no deja de intensificarse y dejan al descubierto esta realidad.

En este escenario, la izquierda está directamente fuera del tablero de juego. Su relación profiláctica con el Islam, se ha desvelado profundamente islamófoba. Aplaudió justo después de la primavera árabe, el golpe militar en Egipto contra las fuerzas religiosas que conquistaron el poder de forma democrática después de la revolución de la plaza Tahir. En estos momentos, la socialdemocracia compite en Francia y en otros países, directamente con la extrema derecha, por el protagonismo de la matanza iniciada en Siria a raíz de los atentados en París. 

La izquierda europea se ha vuelto conservadora al abandonar sus posiciones anticapitalistas. Es un cadáver político que considera la alternativa al neoliberalismo, necesariamente un proyecto decrecentista y de igualdad por abajo, como una pesadilla que en realidad no desea. El caso de la rendición de Grecia ante la Troika es paradigmático.

Estamos en guerra.

lunes, 28 de diciembre de 2015

​NUESTRAS GUERRAS INVISIBLES​

Elvira Bobo - La invisibilidad de la guerra

BAUDRILLARD: "(...) la red policial planetaria que equivale a la tensión de una guerra fría universal, de una cuarta guerra mundial que se inscribe en los cuerpos y en las costumbres"[1]_______"El poder del Estado no se basa en una máquina de guerra, sino en el ejercicio de las máquinas binarias que nos atraviesan y de la máquina abstracta que nos sobrecodifica: toda una  policía".[2]

En algo estamos muy de acuerdo: la guerra, tal como la conocemos, se ha vuelto insoportable a ojos de nuestra ética "universal" y bajo el prisma de los derechos humanos, de modo que los sistemas de poder necesitan ensayar otras formas de violencia, ahora en forma de control, que ciertamente es policial, tanto en las fronteras europeas con la nueva policía continental recién inventada, cuanto en la injerencia constante en nuestras acomodadas vidas personales en forma de millones de mecanismos de control, dispositivos electrónicos, manipulaciones colectivas y gestión de datos humanos.

También las izquierdas y las derechas, como localizaciones, casi espaciales en un espacio euclidiano, actúan generando parálisis y viejas dinámicas demasiado sólidas, pesadas e inmóviles.

Estuvimos y, a veces, seguimos cómodos pensando y actuando en esas coordenadas, en estas "máquinas binarias", que, a decir de Deleuze, desembocan en "fascismos molares". Sí también nosotros, los del noalaguerra.

De este modo, nosotros mismos, los posibles críticos, los del malestar del capitalismo, los que creemos que no nos representan y que otro mundo es posible, estamos cargados de querencias, inercias que ignoramos al grito convencido de que el Otro, malo malísimo –que lo es-, siempre es peor –que nosotros-. Es tan malo que nos convierte en buenos en la maniquea higiene del pensar confortable.

Para "jugar" a la guerra, con infantería y carros de combate,  hacen falta localizaciones, bloques, objetivos, tácticas y estrategias. Agentes del bien y del mal, dicotomías que permitan trazar un nosotros/los  otros para establecer sobrecodificaciones en las que la energía psicológica fluya del amigo al enemigo y viceversa. Y cuando la guerra cesa, las balas caen y se recogen los muertos, queda el dolor, la humillación y puede que terminen de escucharse las bombas, pero nuestro modelo de lógica binaria está tan asentado como siempre.

Incluso el otro día pedíamos identificar al enemigo, al Otro que siempre necesitamos dibujar lejos, en el Otro lado, en forma de muyahidín terrorista capaz de masacre a domicilio, en el neocon que sobrevive en el gobierno estadounidense con un pie firmando bombardeos y con el otro en el consejo de administración de la empresa armamentística que le hace más que rico. O en un enemigo un poco menos personificado, el dinero en forma de barriles de petróleo que siempre funciona para explicarnos hasta por qué se inmola un terrorista, movido por los hilos de los jeques esos que sólo piensan en petrodólares.  Contra estas concepciones de la realidad no es fácil luchar, pero mentalmente nos permiten disponer de las categorías de bien y mal. Son los pequeños Edipos comunitarios que han sustituido al Edipo familiar.

Pero, como alguien decía en la pasada sesión "hay algo más", hay eso que creo que Agamben llama dispositivos, que no son otra cosa que flujos y determinaciones variables e inapresables en nuestras viejas y cómodas categorías.  Ese algo más tiene que ver con nuestras miopes preguntas​:​  ¿Cómo puede ser que un tipo que tiene acceso a internet, a viajar, al consumo y a la supuesta felicidad igual que la occidental, no esté tranquilo y feliz pseudoviviendo como nosotros? Por eso necesitamos explicarnos sus actos sometiéndolos a nuestra lógica, a la única que parece que comprendemos...y entonces sus motivaciones han de ser económicas, como las nuestras. "(...) son modalidades de un cálculo típicamente occidental. Incluso la muerte, la evaluamos en tasas de interés, en términos de relación calidad/precio. Cálculo económico que es un cálculo de miserables, que ni siquiera tienen el valor de ponerle precio"[3] Y si no logramos entender al terrorista por las motivaciones económicas, probaremos con la hipótesis de la locura, o de que sucumbió a la promesa del paraíso lleno de vírgenes, o ​que ​estaba drogado.  O sea, puede estar comprado por los malos, puede ser loco, tonto o pobre. En esos hipotéticos personajes conceptuales se nos hace digerible. Pero​,​ ​¡​ay de nosotros si nos sacan de esas explicaciones​!​  Y, a veces, sospecho que  ¡ay de nosotros, si no tuviéramos guerras en injusticias contra los que luchar! De tanto negar y, por dios hemos de hacerlo, estamos al borde de olvidar la capacidad de afirmación y de deseo. Si desaparecieran las armas, si los gobiernos escucharan el clamor del pueblo en lugar de subir la dosis ​de​ la minuciosa y sistemática propaganda, si se firmara la paz perpetua entre todos los estados del mundo...habríamos desarticulado un invento indeseable y terrorífico. Mejor dicho, lo habríamos prohibido, como soñaba Kant (para hacer posible el espacio de comercio caníbal en que nos encontramos) . PERO nuestro lenguaje y nuestra lógica seguirían cargados de las mismas dicotomías aunque no empuñáramos armas, la muerte seguiría presente en forma de ausencia de deseos. En lugar de zombies con armas, seríamos los mismos MUERTOS VIVIENTES DESARMADOS.  ¿No se parecería a ese  "Estado de paz absoluta aún más terrorífico que el de la guerra total" que apuntaba Virilio?. Para estar a la "altura" de los actos simbólicos que llevan a cabo los terroristas, habría que tener una sangre que no tenemos. Incluso los que quieren devolver a los terroristas el daño físico, pierden la batalla en lo simbólico, porque apenas podemos mantener en pie nuestros esqueletos de simulacro, incluso cuando gritamos, unidos "noalaguerra".

Pero, ¿seremos capaces de desamoldar nuestros pétreos sistemas de pensamiento para entender que la guerra no está en ellos, en el otro cosificado, en un Sujeto enorme, llámese derechas, capital, consumo o la "marca" del mal que nos guste más? Deleuze lo dice más claro, incluso generosamente más brusco y nos apela: "¿A qué juego triste y trucado juegan los que hablan de un Amo sumamente maligno para presentar de sí mismos la imagen de pensadores rigurosos, incorruptibles y "pesimistas"?" [4]

Ese  JUEGO TRISTE Y TRUCADO ¿no es también parte del engranaje de la guerra invisible?

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[1]. BAUDRILLARD: Hipótesis sobre el terrorismo, p. 63.

[2]. Op. Cit, p, 160

[3] CFR. BAUDRILLARD: El espíritu del terrorismo, p. 22-23.

[4]. DELEUZE/PARNET: Diálogos, p.165 

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Mi patria: Ítaca


África Vivar - La invisibilidad de la guerra

Carta de un periodista francés que perdió a su mujer en la sala Bataclan: "El viernes 13 de noviembre de 2015 robasteis la vida de un ser excepcional, pero no obtendréis mi odio. Si ese Dios por el que matáis nos ha hecho a su imagen, cada bala en el cuerpo de mi mujer es una herida en su corazón. Responder a vuestro odio con mi cólera sería ceder a la misma ignorancia que ha hecho de vosotros lo que sois. Si queréis que tenga miedo, que mire a mis conciudadanos con ojos desconfiados y que sacrifique mi libertad por seguridad, habéis perdido. Somos mi hijo y yo, pero somos mas fuertes que todos los ejércitos, toda su vida este niño os hará la ofensa de ser feliz y libre".


La lectura de los textos de Kant y Tiqqun han coincido con los atentados de París. Las palabras libertad, igualdad y fraternidad han sido desempolvadas junto con la Marsellesa pero están vacías.

Se agitan las banderas y consignas como espantajos, y se propone a Francia como referente de los valores occidentales. Sin embargo, cada concepto es pervertido.

Se habla de declarar la guerra, pero, me pregunto, quien es el enemigo, donde están las fronteras: ¿en Siria o en los barrios periféricos del propio París? y sobre todo, cuál es mi patria.

Hace ya una década los conflictos estallaban en los suburbios dando señales preocupantes que debían haberse tomado en cuenta. La marginación y la miseria son abono de lo peor. En el 2003 la guerra de Irak provoca consecuencia  que el propio Tony Blair relaciona con el terrorismo. Durante estos años no se han tomado medidas, ni se ha investigado la venta de armamento, el negocio del petróleo, los paraísos fiscales, la desigualdad, en fin nada de lo que se hubiera podido hacer se ha hecho.

Es sabido que el pueblo que ignora su historia está condenado a repetirla. Por tanto, memoria. ¿Que es lo que hemos olvidado?.

A consecuencia de la amnesia estamos condenados a un bucle. Entre los escritos de Kant y Tiqqun hay una larga historia. Hoy como ayer, o peor. Atrapados en una única secuencia.

"Obra de tal modo que tu máxima pueda convertirse en ley universal". Kant.

Provocar y alentar algo tan monstruoso como la guerra, apuntalando su defensa con argumentos frágiles y cínicos, es inmoral.

Mi patria es la que propone Constantino Cavafis en su poema "Ítaca": La patria interior, el viaje del ser; mis hermanos, los refugiados sirios y las víctimas francesas; mi enemigo, los que alimentan las guerras, los que hacen de ella un negocio y los que ignoran el dolor ajeno; las fronteras están dentro de las propias ciudades y la guerra forma parte de lo cotidiano, golpeando con una violencia sorda a los más débiles; mi libertad viene dada por la tensión entre la necesidad y el proyecto.

Una vez contextualizados los conceptos mi voz se suma: ¡Libertad, Igualdad, Fraternidad!