martes, 31 de julio de 2012

Populismo de padecimientos

por FKastro - El Faro Crítico


Decía Pessoa que el error de los revolucionarios es creer que el descontento que ellos detectan es común al resto. Para a continuación diferenciar entre aquellos que reconocen los problemas estructurales pero, como hipócritas, no quieren o no les interesa levantar la voz, y otros que, ni siquiera, se habían percatado del tamaño de su desgracia. Para los revolucionarios, éstos últimos están enfermos aunque no lo sepan, y ellos, los revolucionarios, tienen la cura. Tratamiento a vida o muerte, y en la que adoptan la certeza de que si no se curan ahora, la enfermedad aflorará más tarde en una ruina apocalíptica que arrastrará tanto a sanos como a enfermos. El agravamiento dependerá de desoír las prescripciones revolucionarias.

El reformista también percibe ciertas dolencias, y aunque es incapaz de emitir un diagnóstico taxativo como el revolucionario, sus achaques se concentran en mercados o plazas, reuniendo un populismo de padecimientos leves. Este renovador, al menos, se reconoce como enfermo, pero sólo curable con revisiones periódicas por un tercero, aunque sin la pretensión de trastocar la distribución que su salud le ha impuesto por azar.

Pero ocurre a menudo, que el enfermo, reconocido en mayor o menor medida por reformistas o revolucionarios, y sometido a una esclavitud salvaje, desamparado de protección y de futuro, resulta que se encuentra feliz en la resignación de su estrechez, satisfecho con lo poquísimo de que dispone y saciado con obras menores. Hay decenas de empleos sometidos a flagrante explotación que son desempeñados con rigor y buen hacer, a pesar del bajo salario, de las lamentables condiciones en que se desarrollan y de las pocas horas de descanso. Muchos de esos seres, enfermos o explotados, han vivido casi toda su vida en el mostrador de una tienda, en las galerías de una mina, o bajo las inclemencias, climáticas y dramáticas, de jornadas maratonianas, siempre en el mismo pedazo de tierra. Y todos ellos han amasado durante décadas un escaso dinero que no podrán gastar ni tampoco lo pretenden, porque además, ni tan siquiera conocen, ni tampoco les importa, los lugares que le rodean en 20 kilómetros a la redonda de donde desarrollan su actividad laboral. Pues aún así sería difícil convencerles de que su vida es pura vacuidad e infelicidad, cuando para ellos su cotidianidad es todo lo contrario, colmando, con su servidumbre, el legado suficiente para desarrollar sus leves deseos. Además, muchos de ellos, y quizás hasta la mayor parte, felicitan a alguien cuando consigue un nuevo empleo, aunque sea en condiciones poco o nada ventajosas para él, y le congratulan sinceramente, no tanto por las funestas circunstancias económicas que nos rodean, sino porque entienden que justo ahí hay un proyecto vital que encierra suficiente felicidad para el resto de sus vidas.

Todas estas circunstancias les pueden mostrar como débiles y pusilánimes en la mirada revolucionaria, pero lo que ésta no entiende, es que aún estando todos ellos delimitados por una servidumbre voluntaria y explotadora, resulta que les da la suficiente felicidad que necesitan, y que por ello tienden a contagiar a sus más allegados.

La labor del 15-M, y siendo éste un movimiento tan difuso, que sea reformista o revolucionario aún está por ver, es denunciar la enfermedad, los simples achaques o la peste fulminante, y por supuesto, hacer causa común del desvelamiento de la verdad. Pero hay algo cierto en todo ello, y es que, a pesar de las decenas de actos ¡diarios! que se desarrollan en toda nuestra geografía, las asambleas y los actos, están siempre casi vacíos.

Es sorprendente, por tanto, encontrar a enfermos absolutamente felices con sus numerosos achaques, y otros plenos de júbilo en su metástasis. Pero más sorprendente resulta aún, comprobar que los médicos que operan con ciertas soluciones carecen de arsenal quirúrgico, y que además, casi nadie acude a su consulta.

viernes, 22 de junio de 2012

Es lo que hay

por Agustín Marquez - El Faro Crítico

Sucede lo que viene sucediendo a menudo, pero siempre es distinto, sobre todo hoy, hoy algo en el ambiente es diferente. El asunto es como sigue: presentación de un libro por parte de Ángel Gabilondo y Juan Cruz. El lugar en el que se produce el evento: el Círculo de Bellas Artes, un lugar que permite emborracharse de cultura mientras uno se cuestiona cómo fueron puestas allí sus marmóreas columnas.

Mi intención no es hablar de la presentación del libro, ni siquiera del libro, pero sí tengo que decir que la presentación por parte de Ángel Gabilondo y la dialéctica de Iñaki hicieron que aún hoy siga embelesado. Durante dicho acto, tanto Ángel como Iñaki Gabilondo sueltan auténticas perlas, tanto humanísticas como periodísticas, pero hubo una que me llamo mucho la atención y que me hizo reflexionar: Ángel Gabilondo deja volar por el aíre un pensamiento, sin esfuerzos aparentes por su parte, pone su voz al servicio de la palabra (como a él le gusta decir) y libera a través de sus labios una idea maravillosa a la par que inquietante: la quietud es peligrosa.

Recapacitando sobre ello, efectivamente, parece ser que el estarse quieto es muy arriesgado, ya que alguien que no se mueve, que no cambia de ideas, que no cambia de postura, en definitiva, que no se va moldeando, es una persona que no aprende, no evoluciona, no es, simplemente está. Pero, hay una modo de estarse quieto que a mi me da mucho miedo, y no es otra postura que la conocida frase: “Es lo que hay”. Producen en mí mucho temor las personas que sienten que las cosas son como son y que no pueden ser de otra guisa. Al mismo tiempo mi corazón se aflige cuando oigo esas palabras, creo que no llego a escucharlas, simplemente las oigo, pero de igual forma, al percibirlas, puedo ver como por dentro mi alma se lamenta.

Esa forma de asumir las cosas denotan que se han dado por vencidos antes de luchar, de intentarlo, es morirse sin que te hayan matado, es dejarse morir. Creo que este pensamiento o esta forma de vivir, bueno más bien de sobrevivir, se produce en las personas porque tienen miedo al fracaso, a errar, a darse cuenta que se han equivocado después de haber plantado batalla, de haber luchado, pero me pregunto: ¿no es mejor vivir equivocándose y habiéndolo intentado que estar muerto en vida? Como no soy nadie para juzgar a ninguna persona, creo que ni siquiera puedo juzgarme a mi mismo, sólo espero que si alguna vez llego a ese punto, las personas que me rodean me lo hagan saber, porque en ese preciso instante tendré que reconocer que he renunciado a ser.

Como decía Honoré de Balzac: “La resignación es un suicidio cotidiano”.

viernes, 15 de junio de 2012

Capítulo octavo de una serie de relatos autónomos y articulables entre sí

por Jose Luis Díaz Arroyo - El Faro Crítico

Uno que quiere ver y no ser visto tendería, una vez hallado el modo de ocluir las bocas abiertas de su cuerpo por las que podría salir luz, a esperar erguido de pie, la altura es básica para el espionaje, y esconderse en una superficie recortada de mínima apertura espacial y bajo contraste, un punto pardo, en el que disponer de un enorme campo angular sobre el que recibir información del exterior del agujero sin que la información revelase nada y, sobretodo, pues esto es lo que a ese uno le importaba, que no se revelara nada de él, es decir, que lo diferencial de ese punto fuese el que, desde allí, no se le revelaba a él ni a él se le revelaba nada sin que esto entrara en incompatibilidad con que lo que pretendiera en todo momento ese uno es ser uno y querer ver y no ser visto. La asimilación de ver a un sentido sensible y de ese sentido al de la vista no hacía sino permitir que localizara el mismo, el sentido, en un área particular de su cuerpo y con que, en vista de ello, considerase que una gafa de sol muy oscura podría facilitar el reconocimiento ajeno y dificultase el propio para otros. Si los ojos son el espejo del alma y el que haya ojos requiere al menos que haya unos ojos que ven y otros que son vistos no obstando esto para que el que ve sea visto a la vez y viceversa, es decir, si son cuatro, ¿cuántas almas tendré?, ¿y cuántos espejos necesitaré para animar y sacar a aquellos ojos de detrás de la gafa de sol que supone una cuenca ocular deprimida? Cuando ojos se dice realmente en plural, los tuyos y los míos, la línea media de conexión visual recorre tan poco espacio, constancia de la ausencia de parpadeos disimulantes hallados en el lugar de encuentro, que la línea estalla sin hincharse ni fragmentarse y uno, todavía siendo uno, ya no evita que tú, que él, que ella, que yo, osea, nosotros, seamos ya oscuros ya contables, ya, en definitiva, brillantes unitariamente.
            Pero Amadeo huía, quería ver y no ser visto y, por ello, la cloaca subterránea de una gran ciudad hubiera sido buen lugar si ésta fuera cloaca y si que estuviera debajo de la tierra significase algo más que un posicionamiento respecto a un plano sobre el que camina gente. Ciertamente en la cloaca en la que estuvo los tres días también caminaba gente, había una acera y desodorantes con olor a flores silvestres se activaban cada poco tiempo, pero, y fue por ello por lo que él tampoco pudo dejar de caminar durante los siete días, el exceso de pulcritud, las casas de lujo y los escaparates de vidrio muy transparente le hacían sentirse obligado, asunto terrible dada su situación, a observar todos los detalles ofrecidos a través del escaparate y no exclusivamente los seleccionados por él. La pregunta de a dónde iba la basura recogida de la cloaca, si a otra cloaca y, entonces, si aquella otra cloaca estaba ya más indisponible para el tránsito rodado de los caminantes haciéndose así más deseable para él, fue algo que dejó de preguntarse cuando recordó los recientes descubrimientos que, además de permitir que inexorablemente hubiese más y más descubrimientos, abrían la posibilidad de transformación a nivel sub-atómico, rindiendo ello enormes cantidades de energía, de excrementos humanos en comida para jilgueros.
            De los siete días que Amadeo anduvo por aquella cloaca, los dos primeros los pasó temiendo, entre recuerdos de la captura de Trebor, ser descubierto de nuevo por la policía o que su cara apareciera en un brick de leche de higo des-acidificada y enriquecida con proteínas de vaca adulta inoculadas en el momento de la floración justo antes del, debido al desplazamiento y acortamiento de los ciclos climáticos, comienzo de la navidad. “Esta la cosa muy mal...”, escuchó comentar a dos señoras que, frente a él, no paraban de mirarle de arriba a abajo, “...muy mal, muy mal... está la cosa muy mal...”, “...ya ni siquiera puede estar uno seguro en las cloacas... muy mal, muy mal”, escuchó mientras se alejaba de ellas acelerando el paso, “está la cosa muy mal...,sí, ¿te has enterado de que han capturado a dos jóvenes que estaban tocando instrumentos en un solar colectivo sin permiso?”, y definitivamente salió corriendo mientras las señoras le gritaban “fatal, ¡muy fatal!, está la cosa muy mal, al menos sonríe, eres un caballo, ¡un caballito!, ¡grita...!”.
Amadeo corrió con la cabeza muy baja y sin pausa durante diez minutos hasta que otra voz le detuvo.
- Alto, policía de solidaridad, ¡alto por su bien!
- ¿Sí...?, disculpe agente...
- No, no, perdone usted por interrumpir su carrera, footing, ¿verdad?, yo también lo hacía pero la rodilla me falló y... hace muy bien, hay que cuidarse, enhorabuena, la Organización Mundial de la Vida Saludable y Digna recomienda mantener una actividad constante durante todo el día, y si por desgracia no se puede trabajar, se recomienda mantener y entrenar nuestra fuerza activa con ejercicio físico concentrado diario y con tai-yoga hipotónico.
- Ah, claro, ya...perdone pero es que tengo un poco de prisa y...
- ¡Por supuesto que ya lo sabía!, ¡usted iba corriendo!, perdóneme pero en nuestra labor solidaria también está el informar y... bueno yo en realidad le paré porque saltó el detector de mínimos nutricionales y mi deber es ofrecerle una ayuda para mantener su ritmo de vida.
- No, no, muchas gracias, se lo agradezco pero...
- A penas va a perder nada de tiempo, venga, que es por su bien, tome estas dos pastillas y estas tres cápsulas y estará usted perfectamente alimentado durante dos días.
- Es que...
- Ya, ya, entiendo que mucha gente no nos toma todavía en serio, ¡la banda humanitaria nos llaman a veces!, pues sí, como no somos policía gubernamental, y menos en este barrio de pijos de mier..., ya sabía yo que tenía que haber cogido aquel trabajo de recepcionista de hotel, si fuera por ellos...
- ¡Disculpe...! - y Amadeo salió corriendo.
            Tomada la misma dirección previa a la detención forzada por el policía solidario y dándole igual a Amadeo mismo qué dirección en particular tomar, continuó su carrera, a ratos pasos rápidos a ratos carrera lenta, con la única orientación, por ello no había fijación rígida de ningún tipo, de continuar corriendo sin obstáculos de por medio. Que no hubiera nada por medio, es decir, que el medio como espacio contenedor se llenara de desplazamientos atendía a que si el espacio de desplazamiento por el que avanzaba y corría era ciertamente tal, lo era simplemente por la ausencia de obstáculos o cosas que detuviesen y obstasen su carrera. Obviamente esto no hacía suponer un espacio pre-existente pues, a pesar de que había una cloaca plasmada en mapas y planos que se ajustaban a una constatación empírica del lugar, en Amadeo lo empírico del lugar era lo constatado en cada caso en la carrera, el mismo ir abriendo camino con la carrera. Y sin embargo aquello tampoco era correr a ciegas ni una mera esquiva de cosas que el inventara o pusiera, pues lo esquivado, los obstáculos, lo que obstaba a su ir haciendo camino de huida mientras corría era justamente lo que tenía el carácter de permitirle ver y no ser visto. Un tiburón con ojos de girasol no puede dejar de moverse lejos de toda cosa como condición de no dejar de moverse, es decir, de alejarse lo suficiente de lo que haya para no quemarse y, en ello, convertir a las cosas en pequeños soles que por contacto abrasarían y en la lejanísima lejanía de su estaticidad respectiva no harían más que irradiar lo justo para calentar el cuerpo del escualo, o sea, ponerle en movimiento, y dejar una marca luminosa que permitiese que, de entre todas las partes de su cuerpo, las flores amarillas que ocupan sus órbitas fuesen las que girasen como única referencia operante para plasmar sus cosas como astros irradiantes y comestibles pues, esto último, la comestibilidad de los soles, es lo que favorecía que fuesen potencialmente resistentes a la videncia omnívora del tiburón, o lo que es lo mismo, que estando allá lo suficientemente lejos como para no ser alcanzables al tacto y que no quemasen ni molestasen al irreductible movimiento continuo, la cosa conservase cierta cercanía, la necesaria para que pudiese ser vista y no ver-le.
            Que además existiera desde hace años el Servicio Colectivo de Reposición de Flora y Fauna aliviaba la parte de Amadeo que, a pesar de estar absolutamente comprometida con su voraz huida, se preocupaba con que en su carrera pudiese atropellar cosas, otrora animales y plantas, que ni siquiera eran cosas a esquivar y ver, objetos que por ser meramente instrumentalizados eran supuestos como material para, por ejemplo y una vez aplastados en el caminar, adoquinar el camino recorrido y tapar huecos incómodos que podrían ocasionar caídas y esguinces en la caminata de los vía-andantes o provocar la inmovilización de la aleta directora posterior del tiburón haciendo que, aún así, no pudiera dejar de moverse, al menos, hasta que el arrastre de la corriente ambiental en íntima colaboración con las cualidades másicas del tiburón se vieran detenidos por la limitación del suelo, estuviera más o menos cerca, y entonces ya no se pudiese desplazar ni tampoco dejar de tratar de hacerlo para dirigirse de alguna manera a través del oleaje del fondo marino a diferenciarse del mero adoquín animal.
            En esas, y ya en el tercer día de estancia en la cloaca, Amadeo encontró algo cegador, algo que realmente detuvo su carrera, un obstáculo insalvable. Claro que el hecho de que aquello que le hizo parar fuese una luz cegadora, es decir, una luz que inhabilitó sus sistemas perceptivos visuales, no evitó que siguiera desplazándose pues el que tú no veas nada, ni siquiera tus propias partes corporales, satisface la parte de no ser visto del ver y no ser visto que dada la relación de implicación biunívoca que conllevaba el “y” hacía que, además de manifestar que la relación biunívoca no era tal pues se primaba genéticamente el polo del no ser visto como generador del segundo lado relacionado, ese mismo segundo lado de la relación, por ello, se viviese como un lado posibilitado por el primero y que, por tanto, se pudiera dar, de hecho no podía darse de otro modo, como aspiración continuamente por satisfacer y, así, no resultase chocante en absoluto el continuar corriendo a ciegas. Más bien fue algo que vino después del fogonazo lo que detuvo la carrera de Amadeo.
            Calle larga y no muy estrecha con acera impoluta de abonos de vida y mierda de animales recorrida hasta el acabamiento de la carrera, hasta un callejón sin salida. La calle terminaba en un muro con el que se chocó por su ceguera. Tampoco fue el choque lo que le detuvo, si bien algo tuvo que ver pues el impacto contra el muro ayudó a redistribuir el flujo sanguíneo por los foto-receptores retinianos facilitando que el pigmento se renovara más rápidamente y la unidades básicas lumínicas imprimieran su huella en ellos, como de costumbre, dando lugar a estímulo. Ganó unos pocos segundos y, en otra medida de tiempo, esto es un mundo, así que ciertamente ganó algo interesante aunque Amadeo estuviera sólo preocupado por el emergente chichón de su frente y por la figura que se delimitaba ante él según iba recuperando la vista. El hecho de que la preocupación viniera por eso y sólo por eso ya significaba que la cuestión del ver y no ser visto, a ciegas o no, se había interrumpido, pero no que su única ocupación continuase siendo el fundar caminos en el continuo ir caminando. La auténtica ruptura vino por otro lado, por el de la figura que apareció frente a él según recuperaba la vista.
            La figura era tan poco tal que casi no había figura ni nada, en general, frente a él o con lo que enfrentarse y sin embargo era algo, mas algo tan extraño que sólo pudo, sin moverse del sitio, acercarse a ello y contemplar minuciosamente cada detalle mientras giraba y giraba sobre sí decantando sus partes más pesadas hacia la periferia donde perdían gravedad y formaban diferentes estratos intercomunicados que ya no eran sendas ni caminos. No fue escuchar, ni intuir, ni recibir, ni mucho menos sentir, lo que apareció en Amadeo. Sabía, había lenguaje entre la extraña figura y él, entre ellos había, pero no palabras, por supuesto que había pero lo que había todavía era un medio poseído y esto ayudaba a que un osado observador que, reproduciendo la anterior actitud de Amadeo, viese la escena desde fuera pudiera considerar que estaba hablando a un molinillo de hojitas secas recogido por el viento.
- ¿Cómo?, ¿qué no eres de la tierra? - pronunció Amadeo.
- …
- Vaya...
- …
- ¿De veras?
- …
- …
- …
- ¿Y los otros también?
- …
- Estoy flipando, sí que está lejos, sí, ¿y en qué puedo ayudaros?, porque como guía... yo tampoco es que pueda enseñaros mucho, apenas he salido de mi sector residencial, del polígono a casa y de casa al polígono... y además... ahora... mi situación es un poco complicada...
- …
- Vale, entonces...
- …
- ¿En directo?
- …
- Sí, es mucha gente, bueno, gente, ya me entiendes...
- …
- Ya.
- …
- Ya, ya, me da igual que sean cincuenta o doscientos millones, o que el horario sea de máxima audiencia, es que...
- …
- No es eso, ¡es que no quiero pasar a la historia como el primer hombre visto en el universo entero, por muy inteligentes que seáis!, ¡pero es que es imposible vivir tranquilo, bien y a solas! no, quiero...
- …
- Ya, eso sí, seguro... que me libraría de la cárcel, ¡pero no!
           
            Asqueado de huir y convencido de que era imposible hacerlo. Cansadísimo de tratar exclusivamente de ver y no ser visto y asumido ahora el profundo agotamiento que suponía el que, habiendo siempre alguien, pero también aunque todo el tiempo no lo hubiera, que le tratase de dominar mientras él quería dominar a ese alguien, no hubiese nunca descanso pleno realmente placentero que compartir, pensó, en primer término, en buscar alguien con quien compartir. Salió de la cloaca mas, ahora, a la pata coja y a saltos, la pierna derecha plegada cogida a la altura del tobillo con la mano del mismo lado, la izquierda en tierra, y el ojo contralateral guiñado, el derecho tapado a ratos sí a ratos no, dependiendo de la claridad del día.

jueves, 7 de junio de 2012

Instantáneas del Siglo XXI


En pie de pensamiento
Una colectividad que actué en su propio beneficio será capaz de provocar un gran consenso, superando los nombres separadores y los narcisismos histéricos que, en una lógica de victima verdugo, conducen a la atomización de la respuesta.
Tenemos un problema que concierne la inteligencia política de unos y de otros, no se trata tanto de soñar, como de no caer en el infierno, sería necesario cierto pragmatismo.
El 15M como movimiento ciudadano supone un análisis social compartido, luego podría consensuar en torno a ideas nucleares, seminales.
Que posibilidades nos brinda la realidad y por qué no cuestionamos, de una vez por todas, el modelo de estado.


Éxodo
Expulsados de nuestra propia tierra, empujados a la catástrofe y dóciles.
No olvidemos que los débiles solo sobreviven en comunidad.
Estamos en manos de mafiosos aupados por “Holigans”. La propiedad privada es para el diez por ciento de los hombres porque el resto no tiene nada, ni la tierra en la que nace ni el agua. Los políticos en connivencia con los mercados actúan corporativamente, son corresponsables, copartícipes y están compinchados. 
Por supuesto no nos representan



Belén.
La primera luz del día alumbra a una humanidad deshumanizada que forma parte de la basura. El cadáver de un niño es devorado mientras una mujer cría a su vástago.




Asuntos personales
Si cada segundo se inunda de exclusividad. ¿Cómo haréis para que, celosamente, egoístamente, animalmente, queráis hacer vuestro, sólo vuestro el instante? No hay red para atrapar lo invisible.



Sociedad del espectáculo
Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada.
B. Brech.


El Ruedo
El rigor nos obliga a establecer un orden de prioridades: el hombre y el concepto que tiene de si; el hombre frente a otros hombres; el hombre y los animales,….
En el Ruedo yace  un amasijo mitad hombre mitad toro.


Educación
Sus proclamas: “Que todo conduce a lo mismo. A lo mismo de lo idéntico. A la identidad que resulta similar. Al símil que incide en lo homogéneo. Al valor de lo exacto. A la exactitud de sueños equivalentes. A la equivalencia del de cada uno un todo…”. Adoran lo severo, lo estricto, la matanza de la sorpresa. ¡Orinemos en las tapias, en los muros, en el hormigón!


El Puente
El movimiento expresionista alemán funda en 1905 “El puente” partiendo de una frase de Nietzsche: “Lo grande del hombre es que es un puente y no una meta; lo que puede amarse en el hombre es el hecho de ser un tránsito y un ocaso”.
Me pregunto si los hombres, como larvas levantándose del lodo serán  capaces de crear una arquitectura, que conduzca al otro lado.


El hijo.
Han vuelto a matar al hijo, al hijo de todas.
Reivindico un discurso de la mujer madre que gesta, pare y cría, y que se involucra en el destino de sus vástagos más allá de su propia vida.
Frente una sociedad que convierte a la mujer o bien en objeto propiedad del hombre o bien en la emulación patética de un modelo antropocéntrico en cuya cúspide el varón hegemónico reina, yo reivindico a la hembra.


El mar que piensa
Es muy probable que esta crisis no tenga solución sin cambiar radicalmente de modelo. Quizá solo ese mar que piensa sea capaz.



No te detengas



Defensa
Desde el nacer nos susurran al oído: “No dejarás de reclamar, ayuda, auxilio, S.O.S.”. Porque habitar este mundo vuestro, este psiquiátrico vuestro, es cobijar el desamparo. Hoy nos susurran al oído: “Nadie os va a apoyar. ¡Sois defectuosos, nosotros os creamos!”.


Escáner
Una palabra producto de la destilación alquímica, capaz de mostrar la esencia de todo, capaz de trasmutar en oro cualquier material, hasta la mierda, esa palabra mágica, esa piedra filosofal es el amor.

La estirpe de Caín.
El tiempo analizará y juzgará a los financieros como los criminales desalmados que son, pero para entonces su disfraz habrá cambiado. No somos capaces de reconocer a la estirpe de Caín, que por envidia o codicia asesina una y mil veces a su hermano a lo largo de la historia, siendo el nazi frente al judío, el judío frente al palestino, el musulmán frente al católico, el católico frente a … ¡No nos damos cuenta, es el mismo, es Caín!.
El hombre enloquecido y enfermo de odio hacia si mismo, pues niega su propia esencia: múltiple, mortal e interdependiente.


Propiedad
Si cada momento es irrepetible. Si cada lugar vuelve como una vez primera. Si las gentes son inéditas a cada huella. ¿Cómo podéis atreveros a pronunciar mío es?

Ocupado
Creen que los cuerpos en su trayectoria tienden a chocar. Así que decidieron teledirigirnos, automatizarnos para que cada uno, escrituráramos una baldosa del globo terráqueo. Espacio insuficiente e inhabitable, pero perseguible a horca y cárcel.


Fraternidad
El biopoder en origen, ya adivinando cómo psiquiatrizar al débil, y sino, escupe: “Sólo piensa en ti. Cree en ti. Tú, sólo tú, puedes”. Pero, muchas veces, las circunstancias nos desahucian, y entonces ¿Cómo, sólo yo, voy a ser un poder?

Ciencia
Un metal frío que pretende besarnos. Una mitología que con, sólidos platónicos, intenta curar el sida, o vender el sida, o traficar el sida, y que además prescinde, entre toxicidad, del arte de nuestras manos, de nuestros brazos. Disecciona el mundo. De par en par.

Libertad
Han conseguido que la palabra defina a la cosa. El enlace se llama eufemismo, que además nos adiestra en la diplomacia de creernos libres, instruidos y autónomos…. Recurramos entonces al fonema. Gritemos.

Trabajo
Cuantas veces nos hemos repetido: “¿Para qué valgo? No encajo en ningún lugar”. Castigados en la obediencia y encarcelados en parálisis que autocritican: “¡Inútiles!”. Sin embargo, recordad a cada momento: “NO somos mercancía, NO somos mercancía, NO somos mercancía”.

Vileza
Hace una treintena de meses parecía que era posible mezclar lo indigno y lo honorable para que la indiferencia fuera buena receta. Ahora, ya, sabemos reconocer la vileza. Hasta ciegos sabemos que un canalla es el que busca nuestro ayuno, que lo indigno es él excedido en la distancia y, pretendiendo, dejarnos a nosotros hundidos en una abstinencia inmediata.

Justicia
Como resulta que lo justo es Tener, entonces se imprimen códigos legislativos, y se construyen edificios con inscripciones como Tribunal, Consejo ó Audiencia. Pero si lo justo es un Ser, entonces se ocupa una plaza.

Sfumato
Si suprimimos los contornos, las líneas que delimitan dentro del conjunto, entonces cualquier disparate resulta hasta cierto, incluso pensar que si poseo 6 viviendas puedo vivir en todas al mismo tiempo, o que se puede ser joven y además crecer indefinidamente. Más allá del límite siempre seremos espectros.



Alegato
Yo que soy siempre un otro, a mí que nada de lo humano me es ajeno, yo que al definirme defino a la humanidad, requiero de ese nosotros, compuesto por cada uno de los que nos llamamos yo, para que una vez más, en nuevas cajas sonoras donde lo inmortal resuena gritemos no a la barbarie, no a la injusticia, no a la crueldad.



Cuestiones políticas:


Un nuevo comienzo


Es muy probable que esta crisis no tenga solución sin cambiar radicalmente de modelo económico y civilizatorio, pero por ahora, las reformas aplicadas van en la dirección contraria. En Europa, la búsqueda desesperada del crecimiento económico está siendo utilizada como excusa para inducir “Estados de Excepción” en sus democracias representativas a través de tecnócratas introducidos en el poder que representan los intereses de las plutocracias económicas. Se defiende este escandaloso cambio en la forma de hecho del Estado como una consecuencia necesaria y derivada de la aparente gravedad de la situación actual que es calificada como emergencia nacional. Las reformas legislativas promovidas por vía de urgencia a base de Decretos y destinadas principalmente a eliminar las estructuras materiales del bienestar, son acompañadas por el reforzamiento de medidas de tipo coercitivo que limitan sensiblemente las libertades individuales y colectivas con el objetivo de doblegar cualquier resistencia y crear un clima proclive a la resignación. Es fácil detectar  que intereses están orquestando las reformas. Basta con observar que las medidas de recorte, aunque se traslade a la opinión pública que buscan el interés general y que están destinadas únicamente a conseguir las condiciones necesarias para se restablezcan los niveles anteriores de ocupación y empleo, siguen sin recaer en los actores responsables de la crisis. Es momento de desvelar que esta crisis la están gestionando los mismos intereses minoritarios que la provocaron y que por lo tanto, no va a tener una solución aceptable para la inmensa mayoría. Mientras más se evidencia la magnitud de la estafa, más se difumina la posibilidad de solución convencional. Es urgente encajar que los tiempos de ficticio esplendor no van a volver y que mientras antes tiremos del freno de mano, más probabilidades tendremos de evitar el choque frontal contra el sólido muro que espera al final de la última curva a este tren, en su huida hacia delante para intentar escapar aceleradamente de su propia sombra. 

La orgía consumista se va apagando poco a poco y por zonas en el mundo Capitalista, por su imposibilidad en si misma de permanecer en el tiempo. Ni los planes de estímulo de los gobiernos trabajando en la línea de expansión del gasto público, ni los planes de austeridad trabajando en el plano contrario de reducción del déficit consiguen reanimar al enfermo infartado y evidencia inequívocamente que un paradigma social y económico agoniza en su gigantismo. La gestión del auto-desmontaje de toda una civilización construida sobre el exceso y la explotación, es la herencia para las generaciones que tendrán que lidiar en el inicio del tránsito siempre traumático hacia otra forma de ser y estar en el mundo. Las resistencias a los cambios van a ser formidables y los grandes beneficiados del actual statu quo ya se han enrocado en sus posiciones e intentan amarrar por todos los medios posibles las líneas de fuga, pero previsiblemente las contradicciones internas enunciadas y que se están desarrollando paralelas a este inmovilismo, reventarán como un tsunami cualquier muro de contención.  

La fractura ya ha sido registrada y anuncia un nuevo comienzo. 




La venta del alma

Si admitimos que los mercados reflejan valores ideológicos cada uno deberemos asumir nuestra  responsabilidad.
Si el dinero puede ser visto como la tautología del poder, la inversión de los valores puede ser la clave el cambio social.


Propongo

- Ser provocativos, provocar nuevos debates que perturben el orden. Agitar el yo social. - Una nueva sensibilidad que no necesita de las religiones.
- Una autoexigencia que desde el ámbito privado cree el molde universal.
- Una ontología que partiendo de la vida piense el sujeto político como sujeto ético.
- Una ética de la igualdad.
- Una revolución de las conciencias.
- Una reflexión sobre el universo entorno, pues clama la pobreza mundial sin reparar.
- Un sujeto histórico plural y multiforme, capaz de plantear propuestas universales y ambiciosas.

Propongo un frente popular que refleje la soberanía del pueblo.

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El Faro Crítico participó en el III Encuentro de Creador_s - 15M que se celebró el fin de semana del 2 de Junio de 2012 en las inmediaciones del Palacio de Cristal del Retiro. Expusimos una decena de cuadros desgarradores pintados por miembros del colectivo en el último año. Expresiones del malestar y la indignación que recorren el mundo. También de esperanza. Lo acompañamos con una interpretación de los mismos por parte de sus creadores y la lectura de algunos textos. Posteriormente abrimos un debate entre los asistentes sobre que tipo de realidades han quedado atrapadas dentro de las obras de arte y que nos sugieren. 


Los aforismos, imágenes, videos y textos expuestos anteriormente formaron parte del acto. Autoría colectiva: Africa Vivar, Mariola Baena, FKastro, Jose Luis Manchón y Anónimo.


viernes, 1 de junio de 2012

III Encuentro de Creador_s - 15M: Retiro de Madrid (2 y 3 de Junio)

El Faro Crítico participará en el III Encuentro de Creador_s - 15M que se celebrará el fin de semana del 2 de Junio en las inmediaciones del Palacio de Cristal del Retiro. El taller que proponemos es el siguiente:

Título:Instantáneas del Siglo XXI
Dia y Hora:2 de Junio a las 17:00
Sitio:Inmediaciones Palacio de Cristal (Retiro de Madrid)
Contenido:Expondremos una decena de cuadros desgarradores pintados por miembros del colectivo en el último año. Son expresiones del malestar y la indignación que recorren el mundo. También de esperanza. Lo acompañaremos con una interpretación de los mismos por parte de sus creadores y la lectura de algunos textos. Posteriormente abriremos un debate entre los asistentes sobre que tipo de realidades han quedado atrapadas dentro de las obras de arte y que nos sugieren.

Una de las reivindicaciones para esa sociedad libre que demanda el movimiento 15M es una cultura más independiente y participativa. Con este objetivo la comisión de Cultura ha creado un espacio de encuentro para la exhibición y la relación artística donde tengan cabida proyectos comprometidos.

La cita es este próximo fin de semana 2 y 3 de junio en el parque Retiro, detrás del palacio de cristal . Durante dos días se llevarán a cabo diferentes actividades artísticas, muestras y talleres en un ambiente abierto. Se relacionarán diferentes disciplinas y públicos porque entendemos que de esas sinergias pueden surgir nuevas experiencias creativas.

El encuentro se resume bajo el lema Porque tod@s somos creador@s. Porque tod@s somos cultura. ¡Participa!”. Con esta declaración de intenciones pretendemos estimular una participación creativa y animaos a todos a disfrutar del placer de contemplar y hacer cultura de manera gratuita y compartida.


¡¡Ven y participa!!

http://culturasol15m.wordpress.com/category/iii-encuentro-de-creadors/

martes, 15 de mayo de 2012

Las 15-Mentiras de La Razón

por Batto – El Faro Crítico

La Razón debe ser, sin duda alguna, el periódico de tirada nacional que más manipula la información y que más incita al odio. La polémica portada de hace unos días en la que daban datos y “antecedentes” de líderes estudiantiles simulando carteles de “Se Busca” son el ejemplo más vergonzoso de ello.

            La campaña que tiene contra el movimiento 15-M es digna del mejor tertuliano de Intereconomía, y la portada de hoy (13 de mayo) sobre el aniversario del movimiento deja clara sus intenciones: “15-M, 15 Mentiras”.

            Humildemente, como participante activo de las asambleas de barrio del movimiento, quiero dar una respuesta a los 15 puntos con los que el “periodista” (por llamarle de algún modo) Alfonso Merlos de La Razón saca a relucir nuestros trapos sucios…

1- No protegen las raíces de la democracia.
           
            Esto depende de cuáles sean las raíces de la democracia. Si las raíces de la democracia son el poder del pueblo, el respeto a la diversidad y la participación en la toma de decisiones, el 15-M no sólo protege las raíces de la democracia, sino que es uno de los movimientos a gran escala que más las respeta. Esto es algo que cualquiera con un mínimo de valores democráticos es capaz de ver si se digna a acercarse a la asamblea de su barrio.
            Ahora, si las raíces de la democracia son la legislación vigente y el magnánimo derecho de decidir cada cuatro años cuál de los dos titanes bipartidistas va a tomar decisiones por nosotros/as sin rendir cuentas ante nadie, en tal caso, NO, NO PROTEGEMOS LAS RAÍCES DE LA DEMOCRACIA.

            2- No están desligados de los antisistema.

            Para empezar, no estamos desligados de nadie a título individual. Cualquiera es libre de venir a las asambleas y participar en el movimiento.
            Cuando se dice “antisistema”, la gente se imagina crestas, ácratas consumiendo drogas y cubetos en llamas. Si se refieren a eso, el 15-M lleva un año demostrando el carácter cívico de sus movilizaciones. ¿Que en ocasiones ha habido algún grupo que ha provocado disturbios? Sí, aunque por lo general ha sido la propia policía… Sea como sea, a esta última semana me remito: disturbios, barricadas y 32 detenidos en los festejos del Atlético de Madrid. Ningún disturbio y 18 detenidos en el intento de acampada en Sol…
            Pero hay otro tipo de antisistema, ya que antisistema es, por definición, toda persona que se posiciona en contra de este sistema y propone alternativas. En este sentido, SÍ, SOMOS ANTISISTEMA.

            3- No presentan herramientas para el cambio.

            Me encanta la gente que cree que la política se hace en unos meses. El 15-M ha cumplido su mayor función de cambio: ha conseguido unificar a casi todos los movimientos sociales y a personas aisladas en torno a un solo eje que coordina, convoca y sirve de bandera. Han vuelto a poner el debate político en las plazas, ha empezado a romper la pasividad (sí, sólo “ha empezado”) y ha rescatado los valores de la democracia, el respeto y el civismo. Ha vuelto a ponernos esa etiqueta de la Revolución Francesa que el propio discurso liberal lleva siglos pregonando: CIUDADANÍA.
            Estos “periodistas” y tertulianos pretenden que consigamos en un año, abarcando todo tipo de opiniones e ideologías, dar un programa político mágico que no han dado ni siquiera la gente a la que se paga para ello.

            4- No defienden a los políticos responsables.

            Según La (sin)Razón, acusamos a ciertos políticos que son “grandes gestores” y muy responsables, e ignoramos la corrupción de políticos de izquierda o sindicalistas. Aunque puede ser cierto que, en general, peca de desconfiar de todo tipo de políticos, esto es, abiertamente, UNA MENTIRA. El 15-M ha acusado a todo tipo de políticos corruptos, y los sindicatos, desde luego, no han sido una excepción. ¿Alguien se acuerda de los bloques críticos y las manifestaciones alternativas convocadas por el 15-M?

            5- No defienden a los que más sufren la crisis, por ejemplo, los comerciantes.

            MENTIRA. El 15-M lleva un año fomentando el consumo local y el apoyo al pequeño comercio frente a los poderes de las grandes plataformas y multinacionales. Además, las famosas pérdidas de ganancias que provocamos en los comercios aledaños a Sol quiero saber de dónde salen, pues creo que anoche unos cuantos casi agotan sus existencias.
            Y por cierto, los comerciantes, por muy jodidos que estén, no son quien más sufre la crisis. Están quienes sufren los recortes, las familias desahuciadas, las personas en paro y con trabajos precarios. Nadie puede negar que las asambleas de los barrios han tratado de estar ahí SIEMPRE.

            6- No quieren más democracia, sino un modelo mixto socialista, comunista y anarquista.

            Para empezar, y obviando la patada a la teoría política que supone esta frase, el 15-M abarca multitud de opiniones, ideologías y sensibilidades distintas. ¿Cómo puede un movimiento “no tener propuestas” y a la vez “tener propuestas comunistas”? Nuestras propuestas son las opiniones que consiguen consensuarse en cada asamblea entre diversidad de voces. Dejen de prejuzgar y escuchen qué se propone, y si les parece bien olviden las “advertencias” de tertulianos y demás fauna.
            Y, ya que estamos, no estaría nada mal que la gente le echase, al menos, un vistazo a lo que significan socialismo, comunismo y anarquismo. Sólo después de hacer eso podrán juzgar con criterio.

            7- No todos son pacifistas.

            Cierto. Pero menos pacifista es el partido que nos gobierna, que ya nos metió en una guerra a pesar de la oposición masiva de la población. Y menos pacifista es el Estado, que apalea a personas no violentas por la espalda, como ya hemos visto en diversas manifestaciones. Ninguna de estas dos cosas es comparable con un manifestante que rompe un cajero.
            Y, además, unas barricadas en Barcelona y disturbios NO SON GUERRILLA URBANA. Las guerrillas urbanas eran (son) bandas armadas, organizadas y que han llegado a dar golpes dignos de fuerzas especiales.

            8- No creen en el sufragio universal.

            Ni me molesto en contestar…

            9- No se rebelan contra toda forma de injusticia social.

            Aquí sale a la luz la pantomima de la libertad individual capitalista. Vamos, que, en palabras de Esperanza Aguirre, estamos “privatizando los espacios públicos”. Los mismos que recortan la educación, la sanidad, las pensiones y los derechos laborales a un país entero son los mismos que nos acusan de “privatizar”. El “periodista” de La Razón nos acusa de privar de “libertad de movimiento” a la gente cuando ocupamos las plazas. Respetamos la libertad individual, pero no vamos a dejar de luchar porque algunas personas sean tan sumamente cínicas que les moleste vernos en la calle.

            10- No son solidarios.

            Su aplastante argumento se basa en que si fuésemos solidarios en vez de ocupar plazas estaríamos dando platos de comida a los hambrientos. Damas y caballeros, lo que queremos no es darle platos de sopa a los pobres que crea el sistema, QUEREMOS QUE NO HAYA POBRES A LOS QUE DAR PLATOS DE SOPA.
            Solidaridad y caridad no son necesariamente lo mismo, y aquí estamos luchando por los derechos de todos y todas, por el futuro de todos y todas y por cambiar la realidad en todos los barrios. La red de apoyo mutuo que se está creando es solidaridad.
Y, en todo caso, tendría derecho a acusarnos alguien que dedica su vida a ayudar a los demás. Una persona leyendo La Razón y observándonos desde una terraza, sin hacer otra cosa, NO TIENE DERECHO a llamarnos insolidarios.
A todo esto… ¿cuántos en el movimiento tienen recursos suficientes para alimentar a los desamparados cumpliendo, además, el papel que debería desempeñar el Estado?

11- No son apartidistas, sólo se oponen a algunos partidos que no son de su agrado.

Somos apartidistas en tanto que tratamos de evitar ser manipulados por intereses de partidos (algo difícil, por cierto). Pero aceptamos, a título individual, a todo tipo de personas de todo tipo de partidos.
Además, el 15-M como movimiento nunca se declaró en contra de los partidos políticos, sólo en contra de PP y PSOE. De hecho, en las elecciones nunca ha pedido la abstención sino el voto responsable.

12- No se organizan de forma horizontal.

Según estos genios de la ciencia ficción, nos organizamos según un modelo verticalista soviético de arriba abajo. Sólo tengo una cosa que decir al respecto: JA JA JA JA.

13- No se rebelan contra toda forma de impunidad.

Su argumento es que intentamos echar para atrás las multas y juicios de personas detenidas. Porque, claro, debemos pedir la misma mano dura para el pobre que sale a manifestarse que para el miembro de la familia real que estafa o se va a cazar elefantes, ¿no?

14- No representan a la mayoría.

Esto es CIERTO. Pero no por ello vamos a quedarnos callados. De hecho, el PP tampoco representa a la mayoría (tiene menos de la mitad de los votos… sin contar la abstención). La diferencia entre nosotros/as y ellos es que nosotros tratamos de llegar a más gente, somos inclusivos y aceptamos todo tipo de propuesta. Somos abiertos. El PP, que tampoco representa a la mayoría, tiene derecho legal para hacer lo que quiera durante los próximos cuatro años, incluso destrozar nuestro país y terminar de venderlo al capital.

15- Sólo son inconformistas cuando les conviene.

Nos acusa de que sólo luchamos cuando hace buen tiempo. No voy a negar que hay demasiada gente que no es capaz de bajar a una asamblea cuando hace frío. (Por cierto, señor Merlos, ¿baja usted?). Pero se han hecho movilizaciones constantes durante todo el año, y eso es innegable. Es más… LA PRIMERA ACAMPADA RESISTIÓ LLUVIAS TORRENCIALES.


En conclusión, esta panda de propagandistas no sólo es que manipulen la realidad, es que directamente prefieren ignorarla y soltar una sarta de mentiras que, encima, tienen el valor de poner en portada. Aunque no podemos negarles que el título es acertado: esto no son ni más ni menos que 15 Mentiras.
            

Artículo 15-M: 15 mentiras (La Razón): http://www.larazon.es/noticia/7936-15-m-15-mentiras

jueves, 10 de mayo de 2012

Foro de Madrid en el Mayo Global: Desmontando mentiras, Construyendo soluciones

El Faro Crítico intervendrá en el Foro de madrid en el Mayo Global. Reproducimos presentación  consensuada por la Asamblea del Foro de Madrid

Un amplio grupo de colectivos y asambleas populares de Madrid nos hemos puesto de acuerdo para preparar el Foro “Desmontando mentiras, construyendo soluciones” que tendrá lugar en el marco de las actividades previstas para el Mayo Global de 2012.

Lo mismo que en años anteriores, el Foro se plantea como un espacio inclusivo en el que compartir y debatir experiencias, y contribuir a posibles consensos y planes de acción en defensa de los bienes comunes y contra la precarización de las condiciones de vida y de trabajo, la mercantilización de las necesidades básicas y el ataque salvaje a las libertades civiles por parte del sistema capitalista de mercado, en alianza con la clase política.

El Foro se estructura en cuatro ejes temáticos:

El primero aborda los problemas trasversales de la economía que incluyen el paro, la deuda, los recortes sociales, la manipulación informativa y el deterioro ambiental, pero también las propuestas de otra economía posible y necesaria, a la medida de los deseos de libertad y justicia del 99%, y no de los dictados de los mercados.

El segundo Eje se centra en la solidaridad internacional y las experiencias de resistencia de muchos países del norte y del sur, del este y del oeste, así como de la sabiduría de los pueblos indígenas.
El tercer Eje toca los servicios públicos y los derechos
ciudadanos, entre ellos la sanidad, la educación, el Canal de Isabel II o los derechos de las mujeres.
El cuarto Eje somete a debate la acción política, los movimientos sociales y la participación democrática. En especialse abordará la aportación que ha supuesto el 15M en el mapa global de movimientos sociales de Madrid y más allá de Madrid.

La preparación del Foro se ha llevado a cabo de forma asamblearia, a partir de las aportaciones de las personas y movimientos de todo tipo que han querido participar, tal como recoge el presente Programa, y seguirá transcurriendo de forma democrática y participativa en cada una de sus sesiones y debates, hasta culminar en la Asamblea de puesta en común, prevista para el domingo, 20 de mayo, a las 7 de la tarde, en la Puerta del Sol.

Todas y todos estamos invitados a participar, aportar ideas y plantear propuestas, con el fin de llegar a consensos de acción y contribuir a encontrar soluciones a los graves problemas que padecemos.
Os esperamos.
Asamblea del Foro de Madrid en el Mayo Global
Archivos adjuntos:
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martes, 8 de mayo de 2012

Crecimiento para crear Empleo: La gran falacia

por Jose Luis Manchón – El Faro Crítico

Todos los días lo escuchamos. “Crecer para crear empleo” es una afirmación que suena a rezo y es repetido como un mantra por casi la totalidad de los sindicatos, un amplio espectro de la izquierda y  la derecha europea en pleno. Coinciden en su fe y depositan sus esperanzas en un método de salida a la actual crisis que no es más que la versión neoliberal del milagro del pan y los peces donde al final, a la depresión actual le sucederá necesariamente un periodo de recuperación en el que asistiremos a la alegre vuelta de las economías nacionales a la senda salvadora del crecimiento y como consecuencia directa, a la creación  automática y masiva de puestos de trabajo. Esta argumentación muestra una lógica aplastante en las distancias cortas, pero en estos momentos es una farsa. Es necesario realizar un análisis más en profundidad y con algo de perspectiva para dar cuenta de su imposibilidad en el contexto histórico actual. Su alta carga ideológica pasa desapercibida, pero es el eslogan de una lógica económica muy concreta, que está instrumentalizando los tiempos de crisis para acelerar en el cumplimiento del guión neoliberal hacia un totalitarismo económico global. Mientras tanto, el miope debate político entre conservadores y socialdemócratas se centra exclusivamente en que tipo de medidas son las adecuadas para reproducir, lo antes posible, las condiciones objetivas para que el milagro se produzca.

Lejos de responder a cualquier estímulo, la realidad económica y social se dibuja como un callejón sin salida. El cerco a la actual crisis, que no tiene un carácter cíclico y que podríamos categorizar como sistémica y civilizatoria, está anclado en cuatro puntos para los que el Capitalismo no tiene respuestas aceptables desde presupuestos de equidad, cohesión y paz social; tampoco para la propia viabilidad del sistema. Deuda, Técnica, Explotación y Finitud aparecen como puntos tensionales al propio Capitalismo derivados de su hipertrofia y despliegue sin límite. Las implicaciones que tienen estos términos en la asfixiante situación actual son determinantes.

Lo más difícil, lo menos explicado y a la vez, lo más importante que tenemos que entender para saber en que punto nos encontramos es que el aparentemente sólido esplendor económico de las últimas décadas estuvo sustentado absolutamente en la Deuda. Parece que “Deuda y Crecimiento” son dos conceptos contradictorios pero si reemplazamos Deuda por Crédito y  reformulamos como “Crédito y Crecimiento”, empezamos a entenderlo todo. Deuda y  Crédito son las dos caras de la misma moneda. La concesión de créditos masivos y a todos los niveles ha sido la forma de sustentar la ficción de la espectacular expansión de las economías desarrolladas. Era una ficción en la medida que la aceleración de la actividad económica tenía casi únicamente que ver con la capacidad financiera para trasladar a través del crédito la expectativa de riqueza futura al presente. El formidable desarrollo del tejido productivo no tuvo relación con el aumento objetivo de las necesidades de la población, sino con una presencia exagerada de liquidez que provenía del crédito y que necesitaba cristalizarse en todo tipo de bienes como otra forma especulativa más de la economía financiera para crear depósitos de valor. Nuestras sociedades de consumo se dedicaron a dilapidar en un muy corto periodo de tiempo la riqueza que correspondía al futuro y lo arrasamos. Esta es la razón por la cual vivimos el momento presente como ausencia de porvenir. En este sentido, el crack financiero de 2008 podríamos considerarlo como el fin del mundo conocido para las opulentas sociedades occidentales. Fue el año donde la circulación financiera quedó estrangulada y despertamos sobresaltados del sueño de amplia prosperidad en el que estábamos sumidos. Este crack fue un punto de inflexión donde la actividad de los actores financieros internacionales pasó casi instantáneamente de la concentración de sus energías en el despliegue ilimitado del crédito a orientar todos los esfuerzos en el  repliegue y el retorno de la deuda. La economía global se mostró en si misma como una formidable estafa piramidal con forma de burbuja y reventó.

Esta contextualización histórica es imprescindible para entender que en la afirmación “Crecer para crear Empleo” se obvia el formidable peso que tiene actualmente la economía financiera. Aunque aparentemente aparezca como una secuencia lógica, simple y cerrada, está ausente un elemento esencial  y su enunciado está incompleto. Este componente ausente del que ya hemos hablado se llama Crédito o lo que es lo mismo, “Deuda para Crecer y crear Empleo”. Asistimos horrorizados a la conclusión; la propuesta para salir de la crisis se plantea en los mismos términos que nos despeñaron en ella. En un momento donde la deuda asumida por algunas economías nacionales aparece como impagable, lo que se pide es restaurar los niveles de crédito anteriores a la crisis. Para ello, el sector financiero en su conjunto tendría que suicidarse. Los gobiernos han apostado por salvar momentáneamente los muebles iniciando una huida hacia adelante que ha convertido al Estado en el principal avalista de los excesos financieros al abrir un cauce ingente y continuo de flujo desde las rentas del trabajo a las rentas de capital a través de los rescates bancarios y la emisión de deuda soberana. La cobardía política o la ignorancia de nuestros representantes es máxima. No trasladan con toda su tragicidad lo que es un secreto a voces; que una “Economía real”, enunciada como aquel ámbito social donde se administran los recursos que son escasos, con objeto de producir bienes y servicios, y distribuirlos para su consumo entre los miembros de una sociedad,  no sería suficiente como para sostener la forma de vida y el gigantesco castillo de naipes en que se ha convertido la civilización occidental, apoyada absolutamente en el exceso proporcionado por la ficción de la “Economía financiera”. El problema se muestra como no resoluble y es la consecuencia llevada al extremo del fenómeno de Financiarización de la economía, como proceso de dominación a escala internacional del mercado de flujos financieros sobre el mercado de intercambios de productos reales.

            Una vez desvelado que la Deuda es la base que se propone para poner en funcionamiento la recuperación económica, la siguiente problemática a analizar se encuentra en la relación aparentemente directa de causa-efecto entre Crecimiento y Empleo. Esta relación está cada vez más mediada por la Técnica. El alto nivel tecnológico alcanzado exilia masivamente al factor humano del trabajo. Como sociedad somos capaces de producir mucho con un empleo de mano de obra muy limitado. La tecnología, al reemplazar el papel del obrero tanto cualificado como de un nivel inferior, produce un efecto que tiene que ver con la cantidad y la cualidad del factor trabajo requerido. Conocimientos muy complejos han sido sistematizados en las máquinas que son utilizadas en muchos sectores productivos y ya no son necesarias, en el centro de trabajo, personas expertas ni un elevado número de trabajadores.  La mano de obra empleada además de reducirse en número es más fácilmente reemplazable. Como consecuencia, la tasa de crecimiento necesaria para absorber grandes cantidades de desempleados, aumenta y el trabajo se precariza. Es muy posible que cuando en el futuro la economía haya tocado fondo, podamos ir a tímidos repuntes de crecimiento donde no haya creación de empleo e incluso se sigan destruyendo puestos de trabajo. El exceso de riqueza derivado de la aplicación del progreso tecnológico a los procesos de producción se convierte en mayor acumulación para el Capital. Vivimos en la peor pesadilla de aquellos que confiaron en la Técnica como la clave para la emancipación del trabajo y la consecución de un reparto equitativo de la riqueza.

El aumento de la Explotación laboral también distorsiona la relación entre Crecimiento y Empleo. Es legitimada por la delicada situación actual, se invoca  a través de la cultura del esfuerzo y se vive por el trabajador con la resignación que proporciona el miedo a la perdida del puesto de trabajo. El emprendedor ha pasado de encarnar la figura del oportunista con posibles a desempeñar el papel de salvador. La capacidad de presión del empresario sobre los trabajadores ante el desolador escenario del paro, los cambios legislativos en contra de los derechos laborales y la amenaza de la deslocalización en el mercado único mundial, no deja resquicios de esperanza para un horizonte más razonable. La precarización del trabajador asalariado es la consecuencia lógica de un escenario terrorífico donde más allá de los muros del centro de trabajo está aguardando la miseria y desde arriba se le exige arrimar el hombro. Asistimos a la polarización entre la sobreexplotación para los obreros activos y la indigencia social  y material para los que caen en la inactividad  dentro de un sistema que sobreproduce. En todo caso, la sobreexplotación laboral y la precariedad conducen a más paro e incide a la baja en el nivel de consumo. La incapacidad del sistema Capitalista para racionalizar su desmesura acaba convirtiéndose en su propia ruina.   
             

Para acabar de desmontar la falacia, la Finitud nos recuerda que el crecimiento en si mismo es irrealizable sostenidamente ya que por pura contradicción lógica, no se puede dar el aumento continuo e indefinido en el tiempo, de la producción y consumo de bienes y servicios. El sistema Capitalista tiene que olvidar constantemente que es imposible crecer ilimitadamente en base a recursos que no lo son para poder afirmar su ideal de crecimiento ilimitado. A cada periodo de crecimiento le acompaña un escenario de sobreproducción que es la antesala de cada crisis. La imposibilidad del planeta de regenerar los recursos y asumir los residuos a la misma velocidad que son consumidos y desechados por la bestial maquinaria de expolio y explotación que acompaña a la depredación Capitalista,  nos acerca cada día un poco más al abismo del colapso ecológico. El Capitalismo no conoce la palabra suficiente y tiene que ningunear las verdades del ecologismo respecto a la finitud de los recursos para poder seguir obviando los límites naturales no sobrepasables de los que dependen nuestras sociedades y la vida en el planeta.


            Es muy probable que esta crisis no tenga solución sin cambiar radicalmente de modelo económico y civilizatorio, pero por ahora, las reformas aplicadas van en la dirección contraria. En Europa, la búsqueda desesperada del crecimiento económico está siendo utilizada como excusa para inducir “Estados de Excepción” en sus democracias representativas a través de tecnócratas introducidos en el poder que representan los intereses de las plutocracias económicas. Se defiende este escandaloso cambio en la forma de hecho del Estado como una consecuencia necesaria y derivada de la aparente gravedad de la situación actual que es calificada como emergencia nacional. Las reformas legislativas promovidas por vía de urgencia a base de Decretos y destinadas principalmente a eliminar las estructuras materiales del bienestar, son acompañadas por el reforzamiento de medidas de tipo coercitivo que limitan sensiblemente las libertades individuales y colectivas con el objetivo de doblegar cualquier resistencia y crear un clima proclive a la resignación. Es fácil detectar  que intereses están orquestando las reformas. Basta con observar que las medidas de recorte, aunque se traslade a la opinión pública que buscan el interés general y que están destinadas únicamente a conseguir las condiciones necesarias para se restablezcan los niveles anteriores de ocupación y empleo, siguen sin recaer en los actores responsables de la crisis. Negando la evidencia, la inmensa mayoría de la población se ha tragado la impostura, ya que la precarización o la inminente amenaza de pobreza predispone al optimismo incondicional ante cualquier consigna luminosa que les permita creer y renovar sus esperanzas de solución individual. Están atrapados en la visión reducida de la realidad que proyectan las reglas del juego Capitalista y que es confirmada repetidamente hasta la extenuación,  por las aseveraciones de los más prestigiosos políticos y gurús económicos con las que nos bombardean desde todos los medios de comunicación. La estafa global que representa la actual coyuntura se sigue nutriendo de la pasividad e ignorancia política que nos llevó hasta ella. Es momento de desvelar que esta crisis la están gestionando los mismos intereses minoritarios que la provocaron y que por lo tanto, no va a tener una solución aceptable para la inmensa mayoría. Mientras más se evidencia la magnitud de la estafa, más se difumina la posibilidad de solución convencional. Es urgente encajar que los tiempos de ficticio esplendor no van a volver y que mientras antes tiremos del freno de mano, más probabilidades tendremos de evitar el choque frontal contra el sólido muro que espera al final de la última curva a este tren, en su huida hacia delante para intentar escapar aceleradamente de su propia sombra. 

La orgía consumista se va apagando poco a poco y por zonas en el mundo Capitalista, por su imposibilidad en si misma de permanecer en el tiempo. Ni los planes de estímulo de los gobiernos trabajando en la línea de expansión del gasto público, ni los planes de austeridad trabajando en el plano contrario de reducción del déficit consiguen reanimar al enfermo infartado y evidencia inequívocamente que un paradigma social y económico agoniza en su gigantismo. La gestión del auto-desmontaje de toda una civilización construida sobre el exceso y la explotación, es la herencia para las generaciones que tendrán que lidiar en el inicio del tránsito siempre traumático hacia otra forma de ser y estar en el mundo. Las resistencias a los cambios van a ser formidables y los grandes beneficiados del actual statu quo ya se han enrocado en sus posiciones e intentan amarrar por todos los medios posibles las líneas de fuga, pero previsiblemente las contradicciones internas enunciadas y que se están desarrollando paralelas a este inmovilismo, reventarán como un tsunami cualquier muro de contención.  

La fractura ya ha sido registrada y anuncia un nuevo comienzo. 

domingo, 22 de abril de 2012

Nietzsche y el Cristianismo: sobre el mal y la contingencia

por Antonio Fernández Balsells - El Faro Crítico



No es de extrañar que para muchos –entre los que un humilde servidor se incluye– el tiempo fuera el elemento más disputado en esta alienante sociedad de la sobreproducción de bienes innecesarios. Pero como la crítica es detestable y perezosa –además de estar ya más que hecha– con este escrito intentaré reflexionar en la medida de mis posibilidades, basándome en lo dicho por algunos pensadores de nuestro momento; en concreto  lo haré sobre ese algo olvidado y menospreciado, que, a algunos, de un modo casi inconsciente, nos hacía sentir profundamente desarraigados del bullicio de costumbres, conductas y pensamientos que han predominado y siguen haciéndolo, en un país como el nuestro, tan arraigado en eso que se llama consumismo. Lo que andaba en juego, pues, no era otra cosa que la Vida; pues el malestar giraba en torno al uso, que, en nuestras sociedades, se hacía del tiempo de cada uno de nosotros y nosotras.

El mayor ontólogo del siglo XX, Martin Heidegger, diría que el tiempo se nos da y que esto mismo es algo que debiera obligarnos a pensar. No hace falta que nos volvamos cursimente trascendentes; no, en absoluto. Pues esta pregunta se la ha planteado cada uno de nosotros en más de una ocasión. Y es precisamente cuando uno se la plantea, que, por desgracia, solemos decir de aquél o aquella que sobre algo tan esencial como el ser piensa; suelen decir –digo– que sencillamente está deprimido. El tiempo que se nos da, pasa; de ahí que algunos como mi padre digan siempre aquello de que no es el tiempo lo que pasa, sino más bien, nosotros los que pasamos. Pero ahora, como carezco del espíritu y la fuerza necesaria para entablar un excurso sobre el lugar que ocupa el sujeto en relación al tiempo –si es que, en verdad, hay distinción alguna entre éstos; pues a veces parece que tal diferenciación no sea más que una fantasía de nuestra percepción inducida por puro dualismo: la que se da entre la vida en acción de análisis (o Uno-Sabio de Heráclito (Hén-sophós)) y la vida entendida como experiencia susceptible de análisis en el tiempo: en definitiva, lo concretamente vivido y que puede ser analizado en su individualidad. Y es que, al analizar lo que analiza, tratamos de dividir aquello mismo que siempre se da unido y divide; razón por la que es in-analizable: pues esto mismo no es más que el hermético misterio de toda vida, la de cada cual, la nuestra–; no lo haré.

El tiempo pues que dura nuestra vida, es un don. Pero como tendemos a pensar que las cosas que se dan siempre son propiedad de alguien; es por ello que, el lugar de ese donante sin forma fue ocupado por un pater de barba cana: es así como nos lo describen todas las religiones monoteístas y politeístas, basadas en esos creacionismos del a imagen y semejanza, que acaban por hacer de lo divino un hombre ya mayor, todopoderoso. Es así, que, el propietario del máximo don –el de las plurales vidas–, se convertía en paradigma de todo monopolio patriarcal; al tiempo que a los mortales no les quedaba otra que, para distinguirse asemejándose a él, usurpar para sí las cosas menores, terrenas, fueran éstas inertes o vivientes, pensantes o no. Pero como ya somos tantos los que hemos dejado de creer en dioses antropomórficos, parece que se ha despertado un lugar en nuestra mente capaz de entender que pueda haber lo regalado gratuitamente, durante un periodo, y que no pertenece a nadie: esto es, lo que da, siendo a su vez indisponible. Nos referimos, pues, a un ámbito invisible, inaudible, y, por tanto, ubicado más allá de toda capacidad humana de representación, figuración o imaginación; resultando que, además, tal ámbito, parece ser igual de real sino más, que todo aquello que nos podamos figurar, imaginar, ver u oír.

Siempre ignorado, cada vez que pensamos en ese algo “in-forme”, cada vez que nos planteamos acerca del pasar de nuestro tiempo, el pasar de nuestras vidas; la psicología académica parece querernos decir que estamos afligidos, tristes y nos diagnostica: “depresión”. Tristeza pues, ésta, debida a la carencia de respuestas con sentido en lo más esencial, lo que más nos conmueve; y de otra parte, una medicina de la mente institucionalizada, que, en coherencia con esa negación de la vida y de sus preguntas esenciales, nos invita por el bien de nuestra salud anímica, a mirar hacia lo cotidiano-superfluo sobredeterminado por el capital. Pues sólo así seremos capaces de sobreponernos de nuestras angustias existenciales, las de un mundo injusto y desigual en recursos, en el que hay violencia y esclavitud. En el que, en definitiva, a nosotros pequeños burgueses, se nos robaba el tiempo. Huida pues, que, cual falsa tábula de salvación, evita toda confrontación con el enigma más esencial de nuestras Vidas: el siempre presente aunque olvidadizo enigma de ser. 

Hay pues que ser intrépido y valiente, para adentrarse en tan difícil y arriesgado sendero de ventura, pues las flores y montañas, los ríos, la viveza de nuestras experiencias, junto con las imposturas ideológicas convertidas en lo naturalmente cotidiano; aparecen, todas ellas, como más necesitadas de nuestra atención: las cosas que nos rodean, lo normalmente visible, lo extenso y útil, lo imprescindible para poder vivir, tiende a llamarnos a todas horas como el canto de las sirenas lo hacía a Odiseo. El mundo de las imágenes, el que hasta no hace mucho hemos confundido como la única realidad –en el que se da la belleza así como la fealdad; en el que hay los objetos, los seres vivos e inertes– nos atrapa en sus omniabarcantes a la vez que seductoras zarpas, haciéndonos desembocar, siempre, en el más extremo de los materialismos. De ahí que los pensadores más importantes de nuestro momento digan que la respuesta para nuestro presente, pase por recuperar lo inmaterial; o lo que es lo mismo: lo espiritual. Y es que, este último ámbito también se ha visto colonizado por las místicas de la imaginación: la promesa de vidas ultraterrenas, los reinos de los cielos o los eternos renaceres en este mundo –ya sea en forma de vaca, flor o de otro humano– han hecho los deleites de consuelo para nuestras penas individuales y temor hacia la muerte. Miedos, pues, más que fundados, que de no ser abordados con firmeza y finura, nos hacen desembocar en el mayor de los pesimismos existenciales; resultando, de todo ello, palabras como las que decía un muy buen amigo irlandés, Michael Ingracia: “la vida es una mierda y después, te mueres”. 

En todo caso, la flor florece, y durante esos días de abril, ella es reina: la más bella, la más radiante, la más hermosa de entre todos los seres del jardín. Y esto, durante unos pocos días… tan breve es su reinado; albergándose ahí el sentido tanto de lo casual como lo causal, lo fortuito y lo espontáneo: el que otorga una voluntad inhumana que es la de la Naturaleza. Un porque sí de la vida –porque la Naturaleza así lo quiere– tan frágil como escurridizo; débil como omnipresente es el poder presente que se da en todo aquello animado –y por tanto, capaz de moverse por sí mismo– que simplemente es.

Tristeza y miseria la nuestra al ver cómo nuestros análisis y articulaciones del mundo, el de nosotros “adultos”, penden de un hilo de colorines tan frágil; pero a la vez, tan sumamente poderoso. Pero decir de la Naturaleza que es poderosa, sería como antropomorfizarla: en ella no hay cálculo alguno, ni libro humano que pueda pretender recoger sus leyes esenciales. Nos hallamos instalados en lo efímero, y en verdad, de ahí no podemos escapar; resultando que, todas nuestras tristezas y penas no son más que reflejo de la impotencia que producen en nosotros todos nuestros cálculos y aspiraciones: las ansias del hombre moderno por controlar lo indisponible. Queríamos la vida sin la muerte, pero esto no puede ser; de ahí que buscáramos lo imposible a través de las promesas de la ciencia-técnica y su cirugía. 

Es por todas estas razones o sinrazones, que, en nuestro momento, parece necesario recuperar nuevamente una mística; si bien distinta a todas aquellas que acostumbramos. Se trata, pues, de un abordar el misterio de la vida, aun a sabiendas, de que no lo vamos a poder descifrar. ¿Y para qué indagar lo inescrutable? Y la respuesta sería: ¿Y por qué no indagarlo? Pues ya sabemos qué ocurre cuando de nuestras vidas amputamos la cuestión del sentido. Ya sabemos qué quiere decir que no haya más verdad que la de la adecuación; que no haya lugar para la verdad de ser. ¿Y qué ocurre si nos negamos a que el lugar de la verdad de nuestra vida –la verdad ontológica– no se vea ocupado por una religión revelada, un dogma; sino, por el contrario, por una religión comunitaria en la que cada ser vivo tenga suficiente voz como para que se respete el sentido de su pleno ser, el de su contingente e individual voz? Y que los que hablen –y por tanto, decidan transformar– a su vez no olviden aquellos otros seres que también son, pero que no tienen su misma voz. El trayecto de esta mística es inagotable; pero cada vez que andamos por el umbral de su indagar, cada vez que nos sumergimos en la cuestión del sentido de ser, casi sin querer, hacemos un breve recorrido que lo más probable es que nos altere. Pues sólo el pensar que vierte hacia la acción, transforma: se nos exige actuar para aprender y es aprendiendo que actuamos. Pero que nadie se atreva a decir que la acción solamente pasa por la producción; pues no siempre es así: de ahí que, en nuestro momento, muchos hayamos vivido con pena nuestro actuar cotidiano: aquel fabril que sólo sabe producir cosas inertes… Pero, ¿hacia quién ha de revertir la crítica? ¿Hacia el que cree que vive sinsentidos, o hacia un modo de pensar que olvidó que nuestro tiempo de paso efímero, no es más que un don del más frágil de los poderes? Que desde que olvidamos el misterio racional, que desde el momento en que dejamos de aproximarnos hacia aquello que, en tensión, atrae y repele; es precisamente a partir de ese momento que dejamos de verle sentido a aquel don que exige la más sincera gratitud a lo que no se apropia de nada. Misterios de la vida, pues, que son misterios de amor. Porque aunque sean frágiles nuestros sueños y nuestros amores, son un mover en busca de otros moveres autónomos del que acontecen otros “porque sí”; ya no me quedo en mí cerrazón, sino que ando en busca movido por una fuerza interior que es vida. Pulsión de vida en busca de la felicidad momentánea; en busca del instante efímero en el que se consuma todo aquello que no eran más que deseos, sueños; instigados por Ley de Vida. Es decir, por la Ley no escrita.

Ya no hay razón para ponerle una determinada cara o cuerpo a Eros: pues desde su polimorfía arrebata a todos por igual; no hay excepción alguna: sea el eros del sexo, el de la amistad o phylía, el que nos dice que en lo individual contingente humano siempre hay algo sagrado, pues es cuando fallece un ser querido, un individuo contingente, que de repente se nos abren de par en par las puertas del sentido.

Nietzsche hará crítica del nihilismo, precisamente haciendo de nuevo teología. Jesús, el último de los profetas, desde su comienzo había sido tan distorsionado, que ahora, transcurridos casi diecinueve siglos tras su crucifixión, era necesario replantear su misterio teológico: eran necesarios nuevos dioses. Precisamente aquel dios del amor parecía mostrarse incompleto; al tiempo que los hábitos y conductas morales de las gentes se habían acomodado a los intereses y abusos de los Estados. En definitiva, del poder. En todo esto contribuirían tanto los textos filosóficos del siglo XIX como las exégesis bíblicas laicas que algunos intrépidos llevaron a cabo al margen de los intereses de académicos y universitarios, así como los poderes que les habían permitido alcanzar el puesto que ostentaban. 

Se abría pues lugar para una rehabilitación de lo sagrado en nuestro presente; y esto mismo, haciendo crítica del nihilismo que azotaba las almas de aquellos que se pensaban como inmortales en vida, aunque al verse penitentes de ésta –su propia y única vida– acababan por despreciarla ante el anhelo de plena felicidad post-mortem. En cualquier caso, parece un error demonizar a Nietzsche y no querer ver los nexos que lo unen a su tradición cristiana: critica la ayuda al prójimo, proponiendo una comprensión de éste distinta: la de amigo; habla de los males a que se ve abocado el filósofo-teólogo que es él, por tal de ultrajar el bien y el mal firmemente establecidos en aquella sociedad de las costumbres; sociedad de costumbres de la que explorará sus límites, por la verdad que puedan encerrar todas estas máximas morales en cuyas entrañas, a su entender, residen los gérmenes putrefactos de la envidia, la mediocridad, las ansias de poder político… En definitiva, hace una revisión de en qué se había convertido aquella tradición tan alejada de su mesías crucificado; y que, en el fondo, desconocía ya por completo, cuáles fueron las razones que llevaron a su dios-hombre a morir como un esclavo clavado en dos maderos.

La vida es pues lo que Nietzsche intenta re-sacralizar; de ahí que nos diga que sólo venerará a un dios que ría. Es así que Zaratustra exclamará: ¡Quiero que en mí baile un dios! La risa se torna divina mientras una corona de flores adorna la cabeza del maestro… Profeta convertido en anticristo, al igual que le ocurrió a Jesús hijo de Gamala –el del nido de águilas– pues así es como contemplaron su mensaje aquellos fariseos pro-herodianos, tan afines en sus negocios y comodidades a los intereses de la imperialista Roma. Y es que, si contra alguien no parece mostrar oposición alguna el Zaratustra de Nietzsche, es contra aquel rey hecho guerrero, rebelde, que tira los estantes de mercaderes instalados en el Templo, así como suelta sus asnos para que pazcan por el desierto. No está tan lejos Jesús del súper-hombre nietzscheano. Pero la relación entre teología y filosofía no es fácil; y ésta, ha marcado por completo el pulso de los siglos de la historia de occidente: ¿cómo podía encumbrar Nietzsche los maderos y los clavos en que crucificaron a un hombre-creador de nuevos valores? No, no quería alimentar su fe en superstición ni dogma alguno; menos aún, cuando de nuevo se repetían los mismos males que los intransigentes imperialistas romanos habían puesto en práctica mediante su diabólica razón de estado: la fagocitadora –en nombre de un dudoso bien común– de los bienes ontológicos distintos y diferenciados; la fagocitadora de las diferencias del amigo, que según Nietzsche, nos brinda siempre un mundo que se desenrolla y se arrolla a través del diálogo en una noche ebria. Zaratustra decide volver a los hombres para decir que es necesario rescatar lo teológico, en un mundo que ya lo ha dado por muerto, y que, indecorosamente, se encuentra negando la propia Vida. Pasados ya mil ochocientos años, espera de los hombres y mujeres, sin embargo, cierta madurez para poder hablar de religión. Sí, Jesús dijo cosas necesarias en aquel momento; es gracias a su tormento en la cruz que semejante pena sería abolida; que la esclavitud como institución, acabaría por ser abolida en Europa. Pero, al contrario de Agustín, Nietzsche no encontraría en su crucifixión, la respuesta al orden y el acontecer de una paz sumisa; pues Nietzsche busca dirigirse ya a otros hombres y mujeres; no a esclavos recién liberados de los abusos de sus amos. Crucificar a un creador de nuevos valores era lo propio de los bárbaros; quedarse venerando los clavos y la cruz, era, en definitiva, reificar el mal en el que un super-hombre, una diferencia, un rebelde, había muerto. 

De ahí que el diablo –poco antes de morir junto con Dios– le dijera a Zaratustra un par de cosas: la primera, que Dios tenía su propio infierno; y la segunda –pocos días después– que Dios había muerto. Desde entonces jamás volvió el diablo a hablar con Zaratustra… Pero eso no extrañó al sabio, pues sabía que toda demonización era propia de integristas: que los fariseos demonizaron a los esenios, que los romanos hicieron otro tanto de los llamados “cristianos”; y que, estos últimos, en la edad media, se lanzarían en la demonización de los cátaros, mientras que, en los siglos XVI y XVII, en su apoteósico culminar de radicalidad integrista y de violencia, las hogueras de la Inquisición quemarían a tantos endiablados. Todos ellos enjuiciados desde el más estúpido de los rencores, la más burda de las envidias, las más idiotas leyes humanas demasiado humanas… 

Es así que, Zaratustra, ve al águila y la serpiente y ve en ellos a sus amigos. Es así que, Zaratustra acaba rodeado de palomas en lo alto de un acantilado, abrazado por un fiero aunque tierno león, que lo lame con cariño como un gatito enorme. Que la serpiente vuelve a beberse el veneno con el que le mordió; pues sólo un hombre que se sabe mortal y que da gracias a la Vida por estar vivo, que ama la Naturaleza, sólo él –nos hace ver– es digno de semejantes bendiciones naturales. Sin dios y sin diablo, ya no hay posibilidad de distinción entre el bien y el mal, ya no hay lugar para el juicio, pues el dios cristiano renuncia a su reino ultraterreno –aquel que nunca existió– y con él, se va el diablo, tan presente en aquel mundo, tan necesario y tan instrumentalizado por tal de justificar a aquel otro dios omnisciente y omnipresente, todo-bondadoso, permitiera la existencia de tantos males en aquel mundo. Y era por la erradicación de esos confusos males, que aún se cometían males peores; confundiéndose el mal de la enfermedad, el desamor y la muerte, con el de la guerra, la usura y en definitiva, la locura humana. Es así como aquellos confundidos “hombres de bien”, acababan cometiendo tantos males. Pues ante la convicción de que aquel mundo era monstruoso, esperaban alcanzar un día, por fin, la felicidad prometida. Era por una felicidad en la nada que se permitían juzgar y quemar a aquellos individuos contingentes que, por ser mortales, pensaron “imperfectos” y del todo prescindibles. 

Pero en el mismo lenguaje de nuestra cultura terminó por diluirse el antropomórfico diablo. Aun así, el mal seguía dándose; de modo que había de recuperar nuevamente la pregunta por su sentido: saber hasta dónde era el mal necesario, y a partir de qué lugar, dejaba de serlo. Pues la vida entendida como don, no es ningún mal, por más que nos pese que sea un préstamo a devolver. 

El verdadero mal, pues, si en algún lugar había de radicar, era en el mal innecesario: aquel mal que sólo es capaz de hacer el hombre. Pues el mal siempre es una falta, una carencia, una imperfección que se da, desgraciadamente, en lo perfecto; pero cuando esta privación se debe a la voluntad humana, cuando es el resultado del deseo frívolo de todo hombre o mujer, es cuando es propiamente mal. La negación o amputación de lo que podría ser plenamente, por voluntad humana, es pues, el mal; pero esto no significa que no haya un mal ontológico, inevitable e ineludible, inherente a la vida: el del sufrimiento de la enfermedad, el del desamor, la soledad involuntaria o la misma muerte. Aunque si salvamos confusiones y hacemos lo posible porque el verdadero mal no acontezca: el frívolo y mezquino, aquel que es producto de la imaginación perversa humana; nos salvaremos del peor mal de los habidos: el mismo que crucificó a Jesús junto a tantos otros por el mero hecho de su diferencia –o indiferencia–, tras haber sido juzgado por leyes humanas; tablas de la ley imperfectas que, desde la Antígona de Sófocles hasta Nietzsche, muchos han sido los pensadores y filósofos que han pedido que se rompan, en favor de la complejidad y belleza humana: en favor de la complejidad de la Vida. Residiendo ésta en las orillas de los ríos, los márgenes de las huertas, las lindes de los barrancos donde moran vagabundos y desamparados, aquellos que se han vuelto locos. Pues de proclamar el desprecio de la más extrema de las contingencias de los seres que sí son, de los individuos que vemos –al igual que hicieran los monjes medievales– ¡se está tan cerca de entronar cualquier arbitrariedad humana en detrimento de la pluralidad de vida plena! 

Esa contingencia, pues, es algo que no puede ser utilizado en contra de ningún ser vivo, pues esa contingencia –si bien se da en cada uno de nosotros respecto a otro ámbito sí necesario y eterno, que no perece con nosotros sino que se lega– sin embargo, esas contingencias vivas, son la misma expresión del ser. Pues si bien hay el ámbito del espíritu comunitario eterno; no hay individuo eterno, ni profeta que pueda clamar con sus palabras, guerra o atropello de ningún ser que es. Ya no hay lugar para la guerra santa; eso es lo que nos viene a decir Nietzsche con ese por encima del bien y del mal, con esa razón supra-judicativa. También nos lo decía Passolini, en su película Saló, haciendo uso de cuatro intelectuales decadentes y fascistas, que en sus perversos interludios interpretan a un Nietzsche del poder y de la fuerza, de la lucha; dejando de lado –tan voluntaria como inconscientemente– a un otro Nietzsche también presente en sus escritos: el mismo que haría decir a Zaratustra que prefiere dar a recibir; aquél que ya no busca su felicidad saciando sus estúpidas perversiones siempre insatisfechas. Placer y paz interior que ninguno de aquellos cuatro relativistas bastardos en ningún momento logran alcanzar; pues no saben ver que sí hay verdades esenciales, no relativas, que no son otra cosa que la propia vida. 

Pero todo esto exige otro carácter, el de otros hombres y mujeres que no se acojan a leyes escritas para juzgar a los demás; que ya tengan su carácter forjado en la búsqueda de la belleza en la pluralidad de sus sentidos –que no únicamente en la moda–. Hombres y mujeres que, sabiéndose mortales, veneren a dioses que rían y bailen, que se apoderen de sus cuerpos haciéndoles salir de sí mismos de pleno júbilo; que lloren y que dancen, que disfruten lo que les pide el cuerpo, su cuerpo, porque –como dirían los estoicos– ese es su ser. Un cuerpo al que ya no ignoran. Capaces de virtualizar lo mejor posible en los otros; capaces –como decía Nietzsche– de dar más que de recibir… ¿Es esto poco cristiano? ¿Qué anticristo tan extraño?... ¿Qué razón hay para la caridad en un mundo en el que ya no hay diferencias materiales? ¿A quién pretende reconfortar esa caridad y por qué falsa razón, pretende ser reconfortada? Éstas son pues las preguntas que nos brinda Nietzsche en su corrosiva crítica a la moral cristiana europea, aquella que fue entretejiendo, durante los nublados siglos medievales, tan radicales transformaciones del mensaje cristiano desde su propio origen; distorsiones, todas ellas, llevadas por las distintas iglesias. También nos brinda Nietzsche la recuperación de un lógos griego, el que permitió nacer grande a Filosofía de la cabeza de un dios: Júpiter; lógos que vino al curso de la historia, nuevamente en el siglo primero, de la mano de un mentiroso llamado Pablo –según nos dicen las recientes investigaciones llevadas a cabo en Qumrán–. 

Y en cuanto a ese Jesús que tanto molesta a los que quieren ver en él a un humilde predicador, ¿no tiene nada que sugerir esa tan sexista como sugerente frase de Nietzsche, cuando dice la Filosofía, al ser mujer, sólo puede amar a un guerrero? ¿A qué otras guerras se referirá Nietzsche?... A las de la razón de Estado, por supuesto que no; no en vano dedica un hermoso capítulo criticándolas escrupulosamente: los Estados modernos devoran a sus siervos cuales vampiros nocturnos libándoles su esencia-diferencia convirtiéndolos en marionetas, cuerpos sin alma. Tampoco se referirá a una lucha vana y sinsentido, a una lucha de rivalidad en el saber, cuando todo saber esencial al que pueda aspirar todo individuo hace reír a su propio ser –nos dirá Nietzsche–; pues al ser simplemente, le gusta bailar y reír. Seres, a los que también les gusta la broma ácida y un poco de conflicto, para aderezar sus vidas; seres que no quieren transformar al ser humano en un ideal que no puede ser; pues rehúyen toda abstracción fantástica, todo reducto de la imaginación humana que intente predominar en el mundo. Volviendo a Nietzsche: 


¡Quiero que un dios baile y ría en mí!