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miércoles, 21 de marzo de 2012

Sobre Hippias, la belleza, el oro y la esclavitud…


por Antonio Fernández Balsells - El Faro Crítico

Del sofista Hippias, Platón diría que era petulante, vanidosx y garrulx… Nota de humor ésta, que, aunque aparezca en casi todos los manuales de filosofía, en mi opinión, no se le presta demasiada atención… Y sin embargo, dice mucho tanto de unx de lxs grandes de “La Filosofía” –Platón– como de unx de lxs pequeñxs sofistas contemporánexs a su tiempo, y que habitaban en aquella polis del s.V a.C, sumida ya en el mayor de los relativismos imaginables (de no haberse visto aquél superado por el de nuestro presente). Tan insignificante comentario del joven Platón, no tendría relevancia alguna, de no ser que, Hippias, fue unx de lxs primerxs filósofxs en criticar abiertamente la esclavitud; al tiempo que proponía un ideal de sociedad culta, en la que primara la belleza. Ahora bien, para lxs griegxs, “la Belleza” o “lx bellx” era algo como inspirado por la sagrada e indisponible naturaleza, hasta el punto en que el mortal se enamoraba de aquél o aquella que estuviese agraciado con tal “don” natural. Hasta tal punto esto era así, que, el démon Eros se quiso hacer vagabundo por no dejar de contemplar la belleza, sirviendo así de puente efímero entre nosotrxs, lxs mortales, y la sabia e indisponible naturaleza. Pues bien, desde el paradigma griego, lx bellx o la Belleza comprendía un espectro muy amplio: desde el conocimiento de lo más antiguo (como la historia de los distintos pueblos, sus sabidurías, cultos y leyendas); como las nociones de bien común, honestidad…; y por supuesto, guardaba también, una estrechísima relación con lo útil –casi mágico– que permite hacer agradable toda vida en comunidad. Todo ello desde la perspectiva de un mundo como el griego, en el que la vida o physis aún no había sido desacralizada u olvidada, cuando no reducida a un mero segundo plano [hecho éste que ocurrió, precisamente, en la Atenas sofista (periodo muy similar al nuestro) en el que el relativismo ya campaba a sus anchas, dejando la cuestión de la indisponibilidad de la physis, en un segundo plano…; y en el que, por otra parte, los quehaceres sapienciales humanxs se orientaron, sobre todo, en la elaboración de leyes -humanas- y la oratoria -también humana- en vistas a ganar pleitos o medrar en las cosas público-políticas…]. De modo que tanto Platón, como Sócrates y Hippias vivieron en aquella polis que había olvidado ya los misterios de la phýsis, para ensimismarse, por completo, en las cuestiones humanas o antropocéntricas.

De Hippias, nos dicen lxs antiguxs, que además de tener una memoria prodigiosa y hasta haber ganado unas Olimpiadas, él mismx se hacía sus túnicas púrpura, sus sandalias de piel con suela de corcho, así como sus joyas (algo que, por regla general, sólo llevaban las mujeres); también, que se hacía sus propios perfumes… Todo esto, quizá, nos permita entender un poco mejor por qué el aristocrático, pro-esclavista y “chico bien” de la polis, Platón, le lanzara el calificativo de “garrulx”. Y es que, el asunto de todo esto no es, ni más ni menos, que la cuestión de la “moda” en el mundo griegx y su repercusión en la vida cotidiana. (Pido mil disculpas por hablar de algo en apariencia tan superficial –y más en los tiempos que corren– aunque importantísimo, tanto para Platón como Hippias, a fin de embellecerse...).

Pues bien… ¿Y qué puede tener que ver todo esto con el oro?… Ahí, hemos de volver nuevamente a Platón, en concreto a su diálogo Hippias, en el que como siempre, Sócrates, con su mordaz ironía, acribillará a preguntas esta vez a nuestrx ancianx sofista, en busca de la definición de “Belleza”… A nuestrx garrulx –aunque ya mayor– y, por tanto sofisticadx sofista, se le ocurrirán varias respuestas para definir la Belleza… Las recordaré brevemente: la primera dice así: “la belleza es una hermosa joven”; la segunda: “la belleza es oro”; y, por último: “la belleza es ser rico y ser respetado”… A medida que Sócrates ahondaba más en su búsqueda de la esencia de la Belleza; Hippias, casi inconscientemente, iba dando más detalles de una sociedad clasista y esclavista, que en el fondo detestaba… Porque al pobrecitx Hippias, al que tanto le había costado poder afirmar su propia diferencia y originalidad –tanto a través de su prodigiosa cultura, como de su túnica, sus joyas y perfumes– finalmente había de llegar a la triste conclusión, de que, en aquel in-mundo mundo –el del relativismo absoluto en el que había caído la polis– “la belleza” no otra cosa que “ser rico y ser respetado”. Sí, Sócrates tenía razón, ninguna de aquellas respuestas era una definición adecuada de belleza, aunque bien probablemente, se las estuviera dando el personajillo más singular de la polis; quizá, el que con más ansias, había experimentado la necesidad de sentirse bellx –y esto, atención: ¡aún a pesar de serlo!…–. Y es que, tras las irónicas preguntas de Sócrates, para Hippias, lo que se estaba poniendo en cuestión no era otra cosa que la relevancia, que, en su propia vida, habían tomado esas inmensas ansias por pertenecer a un determinado estatus social (el de “lxs bellxs sin serlo”). Grupo del que se sintió excluídx desde que nació –probablemente por ser “unx garrulx”, como nos aclara el joven Platón…–. Sócrates, buscaba la definición perfecta; Hippias, por su parte, hablaba de algo más vivencial: hablaba de aquél mundo clasista en el que le había tocado vivir, y que, inevitablemente, había condicionado su propia personalidad…

Pero si nos detenemos en la segunda respuesta, aquella en la que responde a Sócrates: “Esto que me preguntas, la belleza, no es sino el oro... Pues todos lo sabemos, creo, dondequiera que se añada, hace que incluso que aquello que parezca feo parecerá bello si está adornado con oro."; es, precisamente ahí, donde, con más claridad, podemos observar en qué radica la esencia de aquello que hasta no hace tanto sirvió de patrón del papel moneda… Pues sí, los fexs que llevan algo de oro encima, resultaban hasta más deseables que lxs guapxs –y de Hipias, nos dicen lxs antiguxs, que de joven lo era y mucho…–. De modo que nuestrx bellx garrulx, sabía muy bien cuán capaces eran esas prótesis doradas de desbaratar toda belleza natural; no en vano, lo que en un primer momento respondió fue “una chica bella”. Y es, tras meditarlo un poquito más, que Hippias llega a esa, su segunda conclusión, en la que la belleza es un determinado ornamento: el oro. Ese algo inerte, que, ya fuera por envilecimiento cultural o por locura compartida, lograba hacer bellx a aquél o aquella que no lo es… El adorno de oro hace que la belleza natural sea menos belleza, al menos en aquél in-mundo relativista que había olvidado la sacralidad de la vida y la naturaleza, así como la indiferencia de ésta hacia los intereses, deseos, penas y complejos humanxs… Esa perniciosa prótesis inerte –¡maldito adorno ambarino y brillante!– era la misma, que, a buen seguro, a nuestrx joven Hippias, le había hecho perder más de un amor de juventud… Y eso, como todxs sabemos, entristece y mucho…

Que el oro sirviera de tacón para alcanzar el amor, resultaba tan indignante como artificioso… En mi humilde opinión, Hippias nunca lo logró entender… En cualquier caso, él estaba tan dispuesto a hacer lo que fuera por vivir Eros –aunque los ciudadanxs de la polis se hubieran vuelto medio locxs– que si tenía que pasar por tal locura compartida, pasaría… Y de hecho, así lo hizo: de ahí que acabara su vida siendo muy ricx; si bien, esto mismo, no debiera comprometer demasiado su pensar... o por lo menos, no en todo. Pues Hippias, en el fondo, detestaba ver a nadie ni nada haciendo algo que no quisiera hacer; razón, de otra parte, por la que sería el primerx en criticar la esclavitud y en proclamar la igualdad de todxs lxs hombrxs y mujerxs. Y es que, son las verdades de juventud las que calan más hondo…; de tal modo, que, según nuestrx sofista, la belleza individual era trabajo propio –que no ajeno–; la inusitada túnica púrpura, la sandalia o el extravagante perfume, también… ¿Pues qué mérito podía haber en aquél o aquella que pudiera parecer bellx por llevar algo que ni él mismx se había logrado hacer? ¿Dónde residía su imaginación, dónde su creatividad seductora? ¿Qué encanto podía haber en una burda apropiación del trabajo, de la magia creativa que se da en toda inspiración ajena? Y en cuanto al alma… ¿Qué decir?... Pues belleza, también se da en las palabras; rebuscando en el baúl de los retales que hay en el desván de nuestras distintas culturas, quizá es donde hoy día podamos hallar algunas prendas que nos permitan sobrellevar estos tiempos de  miseria probablemente más anímica que material... En esto, tanto Sócrates como Hippias coincidían, pues, para ambxs, lx más bellx era también lx más viejx... Y ese algo bellx que es cultura, necesariamente había de ser inmaterial...; pero en esto no voy a ahondar más…

Quizá, la peor crítica que Platón le pudo hacer a Hippias, fue la de llamarle vanidosx –pues, por regla general, vanidosx es aquél o aquella, que, creyéndose sabix, no suele escuchar a los demás…–; pero con lo de “garrulx” y “petulante”, parece que la crítica revierte más, hacia quién la hizo, que hacia quien fue dirigida… Pues “garrulx”, como sabemos, es un desprecio clasista; mientras que por “petulante” se suele tildar a aquél o aquella que sencillamente es cultx, y que, por tanto, invierte más tiempo en lo inmaterial que no en lo material… En cualquier caso, Hippias, propone una forma de vida en sociedad bella; en la que todxs somos iguales y en la que nuestras insalvables y contingentes diferencias –las más superficiales u ornamentales– se establezcan a partir de la originalidad y creatividad de cada cuál –en vez de deberse a la sumisión de la mayoría a unx o unxs poquitxs que tengan mucho oro...–. Resultando, además, que tales diferencias ornamentales o estéticas (siempre individuales), sólo tienen sentido en comunidad. Pues es como en el carnaval… ¿qué sentido puede tener disfrazarse unx para sí mismx, si no es para reírse, disfrutar y bailar junto a lxs demás?... Si lo que desde una perspectiva más esencial y sapiencial, en verdad mueve el mundo, no es otra cosa que Eros… ¿cómo vamos a poderlo encontrar solxs o aislados?... En mi opinión, Hippias sabía perfectamente que el oro había usurpado el lugar de Eros; y su crítica, por esencial y radical, conmovería cinco siglos más tarde el orden del Mundo Antiguo por completo, haciéndolo añicos: y esto, precisamente cuando el cristianismo hiciera suya tal crítica, anunciando aquella “nueva praxis” que vocearía la igualdad entre todxs los hombrxs y mujerxs, así como su inherente crítica de la esclavitud… Y es que, la mariquita de Hippias, veintiséis siglos más tarde, conserva aún suficiente ánimo y voz estridente como para vociferar algo tan radical como esencial a  políticxs, economistxs o tecnócratxs: que el oro no es más que una vana prótesis para intentar engañar a Eros… Por más impotentes que sean sus cálculos, por más adornos monetarios que se pongan en las solapas de sus chaquetas o blusas; al démon Eros, jamás podrán apropiárselo, ni tan siquiera por un instante… (menos aún, todavía, aislándose o atrincherándose). Pues éste, como nos dirá Platón, aparece y desaparece, no dejando que nadie se adueñe de él…

Y es que, lo que está empezando a acontecer en este in-mundo mundo en el que vivimos, es por completo indisponible... Y aquél individuo egoísta que pretenda retenerlo sólo para sí por vías materiales –o las que sean– que sepa, que ni lo verá, ni lo experimentará, ni lo sentirá, jamás de los jamases… Pues Eros siempre es indiferente a toda prótesis dorada que pretenda usurpar su lugar; así como también lo es, de todo aquél o aquella supersticiosx, que quiera rodearse de oro como si de un amuleto mágico se tratara, en vistas a alcanzar la máxima aspiración de todx hombrx o mujxr; aquello que más placer y más felices nos hace: amar y ser amadxs... Pues la belleza “individual”, como nos hace ver Hippias, si con algo tiene que ver es con la originalidad y gracia propias, con el encanto de cada cual… que no con la apropiación del trabajo ajeno; al tiempo, que éstas, de por sí –originalidad, gracia y encanto, además de bondad… entre muchas otras cualidades que seguro que olvido…– sólo pueden alcanzar su sentido, cuando se viven y comparten con lxs demás. Es decir, en comunidad…

sábado, 16 de mayo de 2009

Error de sistema

Los mundos virtuales que se reproducen en las computadoras se presentan como un magnífico campo de ensayo para poner a prueba la dialéctica platónica. Gracias a ellos, podemos entender y a la vez, salir de la perplejidad que provoca comprobar, como una estructura social como la nuestra, es capaz de subsumir casi todos los movimientos que aparentemente trabajan en dirección contraria al orden establecido. La lógica por la cual el sistema detecta a la crítica ó diferencia, que puede amenazar su integridad y la reconduce para ningunearla ó provocar su aborto, es la misma lógica que utilizan los sistemas informáticos para tratar los incidentes internos al sistema.
Por Jose Luis Manchón -"El Faro Crítico"

El error en un sistema informático tiene el nombre de excepción. Una excepción es algo que, desde el punto de vista del sistema, no debería acontecer. Una excepción incontrolada interna al sistema, no ocurre por una especie de conato de espontaneidad, sino porque el sistema aún no es lo suficientemente perfecto. Tiene alguna grieta por la que se filtra la excepción. En un sistema social con una estructura tecnológica-platónica, la diferencia será siempre motivo de represión, ya que siempre se considerará como un defecto del sistema, y por tanto, como algo a corregir. El Orden y la adecuación a las normas establecidas como máxima expresión de virtud.

Los lenguajes de programación de alto nivel, son lenguajes que implementan lo que se ha venido a denominar orientación a objetos. Un objeto es una estructura que se compone de una colección de propiedades (Ej: Color, Tamaño, Tipo) y acciones que puede realizar (Ej: Calcular la hipotenusa de un triángulo, Calcular la distancia entre dos puntos respecto a unas coordenadas, cambiar de color). Lo más importante es que un objeto configura y delimita una tipología. Por analogía, los objetos serían las ideas de Platón.

La programación orientada a objetos permite realizar procesos informáticos provocando la interacción entre distintas tipologías de objetos con un objetivo concreto. A su vez, los objetos-ideas se configuran, como síntesis de otros objetos, excepto el objeto “object” que se sitúa en el vértice de la jerarquía de objetos ideal. “Object” sería en el esquema Platónico, la idea de Bien.

Cuando se diseña un sistema informático, se crea un mapa que representa una jerarquía de objetos enlazados, en cuya cúspide está el objeto “object”, del cual heredan todos los demás. El objeto “object” es simple, representa un Modo de Ser y se configura como la condición de posibilidad que permitirá estructurar una jerarquía de objetos-ideal. Todos los objetos que hereden de este, en su conjunto, podrán articularse como sistema.

Los objetos–ideas se enlazan verticalmente a través de linajes de padres e hijos, y en todas las demás direcciones mediante propiedades que referencian a otros objetos, en una malla piramidal que se construye en sentido inverso, desde la cumbre. Este mundo categorial es el terreno de la Dialéctica Platónica.

Existen objetos singulares, que por su significado, configuran “Casta” (Ej: Objeto Excepción). A partir de estos objetos, todos los objetos herederos pertenecerán a esta casta, y los demás objetos los tratarán, normalmente, de determinada manera, por ser reconocidos como pertenecientes a una casta concreta.

Inmediatamente heredando de “object”, aparecen los objetos–ideas que corresponden a los números, e inmediatamente después aparece el objeto Diferencia-Excepción. Por lo tanto, el sistema prevé desde el principio, la posibilidad de resistencia. También aparecen, al mismo nivel que el objeto Excepción, otros muchos de tipo generalista, que tienen en común la implementación de lógica para permitir el tratamiento de la Diferencia-excepción. A partir de estos, primeros, se irán creando todos los demás por herencia, aumentando la complejidad del objeto, conforme aumente su lejanía en el árbol genealógico a estos objetos-ideas principales. El objeto-idea al heredar de su inmediato padre, no solo hereda las propiedades y capacidades de acción de este, sino que además, aglutina todas las propiedades y las capacidades de acción de todos los objetos pertenecientes a su linaje. El objeto-idea “object” es la base de todos los linajes posibles. La singularidad en la cual se configura el objeto-hijo, que le hace diferente a su padre inmediato, se puede deber a:

1. Que el objeto-idea hijo defina acciones y propiedades nuevas que no contenía el objeto-idea padre, ni cualquier otro de su linaje. (Ejemplo: El objeto-idea “Vehículo” tiene como propiedades “Colección de ruedas”, “Chasis” y “Volante”. Como acciones, “Acelerar” y “Frenar”. El objeto-idea “Camión” hereda de “Vehículo” pero le añade la propiedad “Remolque”)

2. Que el objeto-idea hijo sobrescriba propiedades y acciones del padre, cambiando el comportamiento de determinadas partes del objeto, pero sin renombrar propiedades y acciones. En las sucesivas herencias, no serán accesibles directamente las acciones y propiedades que hayan sido sobrescritas, que quedarán veladas para la herencia, a partir de este nivel en el árbol jerárquico.

3. Que el objeto-idea hijo renombre simplemente, propiedades y acciones, sin cambiar el comportamiento de estas. Es la forma por la cual, el objeto que hereda, puede, reescribiendo propiedades y acciones, matar al padre. A partir de ese momento, todas las propiedades y acciones sobrescritas, pasan a ser originales para este objeto último. La herencia a partir de este nivel reconocerá la originalidad de lo nuevo en este objeto y no en sus anteriores de los cuales hereda. Será un objeto-idea con una falsa singularidad.

4. Que se de cualquier combinación entre las opciones anteriores.

La “Verdad” computacional, al igual que la Verdad en la dialéctica platónica, se formula como la localización de la categoría adecuada dentro de la jerarquía de objetos-idea, que corresponde y representa a una realidad dada.

El objeto-idea “object” permite el comportamiento dialéctico reflexivo. Este comportamiento será compartido por todos los objetos de la jerarquía que conforman el sistema, ya que todos heredan, en último término, de él. De esta manera, cualquier objeto-idea podrá saberse a si mismo, y a la vez, descubrir su linaje completo y el de cualquier otro objeto-idea, ya sea ascendentemente hacia “object”, o descendentemente, avanzando por división de los objetos particulares contenidos en cada objeto en cuestión. Casi todas las reglas lógicas que se implementan en un sistema informático, tienen que ver con encontrar la correspondencia entre un objeto en ejecución y su categoría ideal.

El programa informático compilado se correspondería con el mundo de las ideas. El programa informático en ejecución se correspondería con el mundo sensible descrito por Platón. La figura del demiurgo correspondería con el proceso que se encarga de provocar la ejecución del programa, realizando una copia de la jerarquía de objetos–idea hacia un estado que denominaremos “Instancia”, provocando la génesis a la vida virtual de estos objetos-ideales a partir de la chora o receptáculo del ordenador. El sustrato-chora a partir del cual toma forma el programa informático es el “Sistema operativo”, que es una virtualización, y por lo tanto, otro programa informático, que representa a la máquina física real en la cual se asienta. El programa informático tiene acceso a la máquina física (Ejemplo: Escribir en disco) siempre a través del Sistema Operativo.

El mundo sensible en los mundos virtuales informáticos, como ya hemos dicho, equivalen al programa en ejecución. Cuando un programa informático entra en ejecución, está en un estado que virtualiza la vida. Decimos de una aplicación cuando está en ejecución, que está viva.

Cada objeto en ejecución es identificado con un número unívoco, al igual que en la realidad cada persona es identificada con el número de su carnet de identidad.

La principal diferencia entre el mundo sensible virtual y el mundo sensible que estudió Platón, a parte de ser real, evidentemente, es que, en este mundo sensible computacional, se reproducen los objetos diseñados, fielmente. En este mundo, la ejecución de los objetos-ideas es perfecta. La idea de círculo ideal perfecto se representa como circulo perfecto en su ejecución. Pero no es un mundo completo, afortunadamente, ya que ideas como el Amor, la Amistad, la Prudencia, etc… no tienen cabida en este escenario numérico.

El tratamiento de las diferencias-excepciones

Una diferencia-excepción es un tipo de objeto-idea que al expresarse, el sistema percibe como amenaza. El sistema no es otra cosa que la comunidad de objetos–ideas en ejecución como programa informático. Por lo tanto, la comunidad en su conjunto se siente amenazada. El sistema, como ya hemos comentado, incorpora un eficaz sistema dialéctico de detección de tipologías de objetos, compartido por todos los miembros de la comunidad, de forma que es imposible que un sistema informático no pueda controlar cualquiera de las excepciones internas al sistema, que pueden llegar a darse, ya que, ó la conoce, ó conoce cual es su linaje.

Todos los sistemas informáticos bien diseñados técnicamente, incorporan al menos, un objeto–idea-político-policial especializado en el manejo de excepciones. El “Manejador de Excepciones” contiene toda la lógica necesaria para reconducir una diferencia–excepción y hacerla inocua al sistema. De esta manera, como ya hemos dicho anteriormente, en el diseño del sistema ya se reconoce la figura de la diferencia-excepción y su tratamiento.

En el momento que una diferencia-excepción “molesta” a un objeto-idea, automáticamente, el sistema reflexivo dialéctico de detección de tipologías de objetos-ideas, busca en el diseño de la jerarquía ideal, cual es su tipología y cual es su linaje - pobre, negro, punk, islámico...- y dependiendo de la verdad devuelta, en clave categorial, el objeto en el cual se ha expresado esta diferencia excepción lo notificará al objeto manejador de diferencias–excepciones-político-policial y mientras tanto, se protegerá de el. No existe presunción de inocencia. Su casta le delata.

El manejador de excepciones, una vez recepcionada la diferencia-excepción, la clasificará según el siguiente catálogo.

1. Diferencias-excepciones conocidas

Las diferencias-excepciones conocidas son aquellas cuya tipología está registrada en la colección de excepciones a tratar por el objeto manejador de diferencias-excepciones–político-policial. Son excepciones fichadas.

El objeto manejador de excepciones sabe perfectamente como tratarlas, como hacerlas trabajar en beneficio de la estabilidad del sistema, ó incluso anularlas, inmediatamente después de su génesis, si el contexto en el cual se da no es adecuado para realizar tratamiento alguno, o es preciso ocultarla a la comunidad.

Todos los objetos-ideas compuestos, son susceptibles de albergar fisuras que permitan la posibilidad del acontecer de la diferencia-excepción. Todos contienen las estructuras necesarias para su detección y redireccionamiento al manejador de diferencias-excepciones.

Que mejor que una comunidad normalizada, para detectar fácilmente a la diferencia. Que mejor que un objeto especialista en manejar y tratar a la diferencia enfermiza, para aplastarla.

2. Diferencias-excepciones desconocidas

Las diferencias-excepciones desconocidas son aquellas cuya tipología, aunque no forma parte de la colección de excepciones a tratar por el objeto manejador de excepciones, su linaje si es reconocido como diferencia-excepción ya que algún objeto dentro del linaje ascendente, del cual hereda, es una de las diferencias-excepciones conocidas para el sistema, por lo cual, el objeto manejador de excepciones puede tratar a la excepción como a todas las de su casta, apoyándose en las características y acciones conocidas del objeto diferencia-excepción en cuestión.

Paralelamente, el objeto manejador de excepciones desvela, mediante el método dialéctico reflexivo, las propiedades y acciones diferenciales respecto a las de su casta, incorporando en la memoria del manejador, la irrupción de esta nueva excepción con todas sus características y comportamientos, para que en un momento de rediseño y perfeccionamiento del sistema, pueda existir la posibilidad de tratar a esta diferencia-excepción de una forma más “personalizada”.

3. Las diferencias-excepciones no controladas

Una excepción no controlada es aquella, que precisamente actúa, como su nombre indica, sin control. Es excepción porque es una amenaza para el sistema, en su conjunto, aunque no sea percibida como tal.

Existen dos tipos de excepciones diferencias no controladas:

3.1. No controladas internas al sistema.

Son diferencias-excepciones que en su linaje ascendente no tienen ningún objeto miembro que sea reconocido como excepción, pero que cada vez que es referenciado por un objeto-idea, va provocando una presión difusa acumulativa por consumo de recursos, normalmente, (Ej: Consumo incremental de memoria), que finalmente puede provocar el debilitamiento de la fortaleza del sistema y su funcionamiento. Este tipo de diferencia-excepción trabaja codo con codo con los objetos-ideas que lo referencian en alguna de sus propiedades ó acciones, y por lo tanto, los afirma, pero a la vez, provoca inestabilidad en su funcionamiento de una forma sutil y débil, sin confrontación, y lo más importante, sin activar los mecanismos de exclusión.

3.2. No controladas, externas al sistema

Cuando ocurre una diferencia-excepción no controlada externa, simplemente el sistema no la percibe, no entra dentro de la lógica dialéctica reflexiva, no hereda de “object”, y por lo tanto no pertenece a ningún linaje. Está fuera de la estructura del sistema. En este caso el sistema queda a merced de la diferencia-excepción ya que no está incluida dentro de la jerarquía de objetos-idea previstos. El sistema no ejerce tratamiento sobre ella, ya que el manejador de excepciones no ha percibido amenaza alguna, ni se ha activado el método dialéctico reflexivo de reconocimiento de tipologías.

Otro mundo es posible

He intentado explicar desde el punto de vista tecnológico, como un sistema pitagórico-platónico, análogo en su funcionamiento a la sociedad occidental actual, es capaz de reconocer a la crítica y anularla. Lo más importante, por lo tanto, es reconocer cual es la grieta desde la cual la crítica si puede actuar e influir. Esta grieta tiene que ver, desde mi punto de vista, con el espacio que pueden ocupar las “Diferencias-Excepciones no controladas internas al sistema”.

Volviendo al mundo real. Creo que esta resistencia que vehiculará el cambio que ha de producirse, se organizará dentro de unas estructuras sociales, no jerárquicas en su organización, multidisciplinares y cohesionadas por la amistad y el deseo de lo mejor de lo posible. Serán comunidades altruistas y no contarán entre sus objetivos, acceder al poder, aunque lo cortejen. El fundamento de la importancia de esta cuestión, es evitar así la crítica dialéctica al posible interés económico o de poder político como finalidad del discurso. Serán colectivos que trabajarán para influir en el poder, con el objetivo de que las reglas del juego deriven hacia lo mejor de lo posible, de una forma pacífica.

Estos colectivos tendrán una postura no violenta, paciente y que evite el choque frontal con el objeto de crítica, de la única manera posible: afirmándolo. Solamente desde la afirmación, el objeto de crítica que representa al poder no se sentirá amenazado y por lo tanto, no se esforzará en abortar la crítica. De esta manera, la crítica podrá tomar los lugares y desde esta posición, hacerse escuchar. Sin violentar al adversario, podrá sugerir la enmienda de los errores detectados con amabilidad y respeto, comunicando que se comprende, aunque no se comparte, el razonamiento por el cual se ha llegado a esa situación inadecuada. Apelando siempre a la legitimidad.

Por lo tanto, imaginar como se debería articular la oposición y resistencia a un sistema de este tipo pasa por realizar acciones críticas que por su estructura no permitan la activación de los dispositivos excluyentes de tratamiento de diferencias-excepciones de los que está dotado.

Estoy convencido que la acción de la que hablo, ya está siendo y será, el germen del cambio que tantos deseamos. Justo cuando la barca en la cual navegamos, está a punto de caer por el abismo, y necesita del margen del río para sortear el, aparentemente, letal fin; la filosofía nace y actúa para, como el Oráculo griego, señalar el camino.